jueves, 20 de enero de 2011

Leche Materna vs Leche de Vaca

leche materna La leche es el primer alimento que el ser humano, así como todas las crías de los mamíferos, recibe desde el inicio de su vida extrauterina, y resulta ser el alimento completo que cubre todas las necesidades nutricionales en la primera etapa de la vida (0-6 meses de edad), siempre y cuando sea la leche de su propia especie, la especie Humana.

Sin embargo, a partir de aproximadamente los seis meses de edad, la leche materna se hace insuficiente, como único alimento, para satisfacer los requerimientos nutricionales del lactante, y es necesario complementarla introduciendo gradualmente nuevos alimentos, especialmente de origen vegetal. No se recomienda que los bebés consuman leche de vaca antes del año de edad, en primer lugar, por ser considerado un alimento sumamente alergénico y difícil de tolerar, y en segundo lugar por su pobreza en hierro.
merge_vaca_leche La vaca ha sido llamada la madre adoptiva de la especie humana, debido al uso exagerado que se ha dado a su leche como alimento para la humanidad, a pesar de que la leche de vaca difiere muchísimo de la leche de mujer. Aunque sea la más consumida, la composición de la leche de vaca es ideal para los terneros, pero no para los humanos. Por eso, en las fórmulas lácteas para alimentación infantil, se modifica la composición de la leche de vaca, con el fin de asemejarla a la de la leche humana.


La leche humana es la más pobre en proteínas y calcio de todas las leches. Sin embargo, es la más rica en ácidos grasos monoinsaturados (como los del aceite de oliva) y poliinsaturados (se aconseja leer informe sobre AGPI en www.nutricion.net), necesarios para el desarrollo del cerebro humano.

En cambio, la leche de vaca contiene más del triple de proteínas y de calcio que la leche humana, aunque menos grasas e hidratos de carbono. Sus glóbulos de grasa son muy grandes, y tienden a flotar formando la nata. Esto hace que la digestión de la leche de vaca en su estado natural sea más lenta que la de otros mamíferos. La homogeneización de la leche disminuye un poco este inconveniente. Aparte de diferenciarse en la cantidad total de proteínas, la leche de vaca contiene de 3 a 3,5 g/l00 ml y la de mujer cerca de 1 g/l00 ml, se diferencian en la distribución y tipo de proteínas que contienen. En la leche de vaca, la Caseína representa aproximadamente el 80% del total de proteínas, y las Proteínas del Suero el 20% restante; en contraste, las proteínas de la leche humana se distribuyen en solo un 20% de Caseína, y el mayor porcentaje, 80% de Proteínas del Suero, al revés de lo que presenta la leche de vaca. Dentro de la fracción caseínica, en la leche humana la beta-caseína es el componente mayoritario frente a la alfa-caseína en la de vaca.

leche fresca La excesiva cantidad de caseína de la leche de vaca neutraliza la acidez gástrica favoreciendo las infecciones intestinales. Además, se coagula en grumos gruesos que no pueden ser bien digeridos por el lactante. Las proteínas de la leche de vaca modificada por la industria para bebés, permanecen en el estómago durante 60 minutos, mientras que las de la leche de mujer solo permanecen 15 minutos.

La caseína es deficitaria en los aminoácidos azufrados Metionina y Cisteína, en cambio, las proteínas del suero son más completas que la caseína, de allí que las proteínas de la leche de mujer sean de mayor Valor Biológico, puesto que en ella predominan las proteínas del suero.

Es interesante notar también que, en la leche de vaca, se destaca la presencia de la Beta-Lacto globulina, la proteína sérica cuantitativamente más importante de la leche de vaca, que NO SE ENCUENTRA EN LA LECHE HUMANA, y a la cual se le ha atribuido un poderoso EFECTO ALERGÉNICO.


Es probable que por ser una proteína ausente en la leche humana, el bebé no posea las condiciones y enzimas necesarias para su digestión, y cuando se le suministra leche de vaca esta proteína llega al intestino sin modificación, como cualquier proteína extraña. Las proteínas extrañas llegan hasta el intestino delgado intactas, produciendo una sensibilización prematura que puede ser una causa importante en el desarrollo de asma y eczema infantiles.

bebe biberon Otra diferencia entre la leche humana y la de vaca está en la composición de sus ácidos grasos. En la leche de vaca, así como la de otros mamíferos, predominan los ácidos grasos saturados, representando el 66% aproximadamente de su contenido total de grasa; en cambio, en la leche humana existe una proporción equilibrada entre los saturados e insaturados (mono y poliinsaturados), 48% de ácidos grasos saturados, 40% de monoinsaturados y 12% de poliinsaturados. Esto es importante ya que los ácidos grasos insaturados son esenciales para el desarrollo y maduración del sistema nervioso del bebé.

La baja proporción de ácidos grasos poliinsaturados frente a los saturados, unido a su alto contenido en colesterol (300 a 350 mg/l00 g de grasa) ha llevado a la recomendación de restringir o excluir la grasa láctea de la dieta.

La leche humana contiene más hidratos de carbono (CHO) que la leche de vaca, aproximadamente un 7,0% contra un 4,7%, respectivamente. Estos CHO están representados casi en su totalidad por el azúcar (disacárido) lactosa. Se ha observado que la lactosa favorece la absorción del calcio en el intestino; las bacterias intestinales la transforman en ácido láctico, impidiendo así el crecimiento de gérmenes patógenos en el intestino; y la galactosa, resultante de la hidrólisis de la lactosa por la enzima lactasa en el intestino, al permanecer más tiempo en éste debido a su lenta absorción, promueve el crecimiento de flora bacteriana sintetizadora de biotina y otras vitaminas del complejo B.


leche vaca El total de minerales de la leche de vaca (0,7%) englobado dentro del término cenizas, es casi cuatro veces mayor que el de la leche humana (0,2%), lo que es significativamente importante porque resulta ser una sobrecarga para los riñones del lactante que es alimentado con leche de vaca. Los elementos más abundantes son el Potasio (K), Calcio (Ca), Cloro (Cl), Fósforo (P), Sodio (Na) y Magnesio (Mg). De los constituyentes mayoritarios destacan el Ca y el P, los cuales se encuentran principalmente unidos a las caseínas; en la leche humana, con más baja concentración de éstas, los niveles de estos elementos son inferiores (340 y 140 mg/l, frente a 1.200 y 950 mg/l de Ca y P respectivamente), pero la relación Ca/P es mayor (2,42 frente a 1,26). Esto significa que la leche de vaca contiene casi 7 veces más P y 4 veces más Ca que la humana, lo que acarrea un estímulo permanente de las glándulas paratiroideas y, en consecuencia, una excreción urinaria del exceso de fósforo (lo que podría ser responsable de las tetanias neonatales que ocurren en la primera semana de vida). El hecho de que la leche de mujer sea más pobre en Ca, cumple una misión muy concreta: favorecer la absorción intestinal de las grasas que de otra manera formarían jabones insolubles difíciles de absorber.

Pero de todas las diferencias la más espectacular es la de las hormonas de crecimiento que junto con el contenido proteico hacen posible el rápido crecimiento de los neonatos. Mientras un bebé dobla el peso en 6 meses, ganando unos 7 kilogramos, un ternero lo hace en 47 días, ganando más de 100.

BIBLIOGRAFÍA:
1. Carper, Jean. Los Alimentos: Medicina Milagrosa. Editorial Norma S.A. Bogotá (Colombia). 4ª. Reimpresión. 1996.
2. Cuevas Fernández, O. El Equilibrio a través de la alimentación. 2ª. Ed. Editorial Sorles, S.L. León (España). 2000.
3. Hernández Rodríguez, M. y Sastre Gallego, A. Tratadode Nutrición. Ediciones Díaz de Santos, S.A. Madrid (España). 1999.
4. Langley, G. Vegan Nutrition. Published by Vegan Society. United Kingdom. 1995.
5. Messina, M. and Messina, V. The Dietitian’s Guide to vegetarian diets: Issues and Applications. Aspen Publishers, Inc. Maryland (USA). 1996.
6. Pamplona Roger, J.D. Enciclopedia de los Alimentos y supoder curativo. Tratado de Bromatología y Dietoterapia. 3 Tomos. Editorial SAFELIZ, S.L. Madrid (España). 1999.
7. Reader’s Digest. Alimentos Buenos, Alimentos Dañinos. Reader’s Digest Selecciones, Madrid (España). 1997.
8. Vollmer, G; Josst, G; Schenker, D; Sturm, W; y Vreden,N. Elementos de Bromatología Descriptiva. Editorial Acribia, S.A. Zaragoza (España). 1999.
9. Campillo JE. El mono obeso. Ed. Crítica. 2007.




miércoles, 19 de enero de 2011

Fumar durante diez años envejece la piel dos años y medio

El dermatólogo y miembro de la Academia Española de Dermatología (AEDV) Agustín Viera afirma que fumar durante diez años seguidos acelera hasta dos años y medio el desgaste de la piel y, por lo tanto, el envejecimiento cutáneo.




sábado, 15 de enero de 2011

Medicamentos Genéricos vs Medicamentos de Marca

Por: Vicente Segarra

medicaments_genericosAunque a todos vosotros en alguna ocasión el médico os habrá recetado un medicamento genérico, seguro que muchos de vosotros todavía no tenéis muy claro en que consisten, cuales son sus características más destacables o por qué la Seguridad Social está empeñada en que solo se receten genéricos.


Seguro que alguna vez en el súper, llámese Carrefour, Mercadona o Día, has comprado algún producto de los denominados “marca blanca”, propios de los supermercados. Lo de propios, es un decir, pues son productos de otros fabricantes similares a los de marca, (yogures detergentes, refrescos, etc.) comercializados bajo la marca “paraguas” del súper de turno, con una presentación diferente y un precio más económico.  


Algunos fabricantes consiguen de esta forma comercializar sus excedentes de producción, otros, sin embargo, se dedican en exclusiva a fabricar una determinada marca blanca y los hipermercados por su parte se llevan un mejor margen de beneficios. Por ejemplo, mientras que las las pizzas Hacendado (de Mercadona) son en realidad fabricadas por Casa Tarradellas, que si es una empresa reconocible, los yogures de Hacendado los fabrica Senoble Ocaña (sin vinculación con grandes marcas de yogur).

En cuanto a los medicamentos está pasando algo parecido, solo que de una forma mucho más regulada, a lo de las marcas blancas, son lo que los farmacéuticos conocemos como especialidades farmacéuticas genéricas (E.F.G.), y que todos conocéis como medicamentos genéricos.

Los genéricos no son más que medicamentos que no se venden con un nombre comercial registrado, sino por el principio activo y que, llevan el mismo principio activo que los de marca pero más baratos. Por ejemplo, todos conocéis el Neobrufen que es un medicamento de marca, del que el Ibuprofeno es su equivalente genérico. Para poder saber, de forma sencilla, si un medicamento es genérico, la Ley dice que en el envase,  junto al nombre del principio activo, deben aparecer las siglas E.F.G.

Los genéricos pasan un estricto control de calidad que debería garantizar que son prácticamente idénticos al medicamento de marca, se deben dar tres factores para considerarlos equivalentes:
  • Deben tener el mismo principio activo en la misma cantidad y calidad que el fármaco de marca comercial.
  • Tienen que demostrar la misma eficacia terapéutica.
  • Deben demostrar la misma biodisponibilidad. Lo que quiere decir que la cantidad de medicamento que llega al lugar donde debe actuar ha de ser el mismo.
Polémica sobre los genéricos

Desde diferentes estamentos se ha hecho hincapié sobre las posibles desventajas que pueden presentar los medicamentos genéricos.

Por supuesto, existen excepciones en cuanto a la similitud del genérico y la marca. Por ejemplo, en cuanto al margen de actividad se acepta un 20% de variación entre ellos, por lo que no es igual 80 mg de un producto que 100 mg de uno con patente. Esta es la causa por la que no existen genéricos de medicamentos en los que es muy importante tener una dosis justa y precisa, y en los que una pequeña variación puede tener importantes consecuencias.

Una segunda excepción son los excipientes, que no tienen por qué ser iguales entre el de marca y su equivalente genérico. Los excipientes son las sustancias que acompañan al principio activo y que no tienen efecto sobre el cuerpo pero que intervienen en el proceso de digestión y absorción del principio activo. Como lo que realmente importa es el principio activo, que los excipientes varíen no supone un problema, excepto en casos de alergias e intolerancias a excipientes concretos.

Uno de los factores más controvertidos de los genéricos es que al ser comercializados por un gran número de laboratorios, cada uno con su envase característico y con distintos colores, tamaños, marca, etc., puede llevar a confusión a los pacientes, sobre todo en personas mayores con múltiples enfermedades, pudiéndose dar intoxicaciones o daños por la toma equivocada de fármacos.

Los puntos a favor de los genéricos


Los medicamentos genéricos son más baratos, en ocasiones escandalosamente más baratos, porque los fabricantes no han tenido que invertir en una investigación para su descubrimiento ni tampoco tienen que pagar patentes. En España, la duración de la patente de un medicamento es de 20 años. Después de ese tiempo, se permite la fabricación de genéricos por otros fabricantes a un precio menor.

Aunque el objetivo de las patentes es la de permitir a aquellos laboratorios que hayan investigado y producido un nuevo medicamento útil recuperar la inversión inicial, lo cierto es que esto mismo castiga a aquellos países y personas que no tienen el suficiente poder adquisitivo para comprar medicamentos con patente que, por lo general, son más caros.

La Seguridad Social está imponiendo el uso de los genéricos. Se han realizado numerosas campañas hacia los médicos para que receten genéricos siempre que exista la posibilidad ya que supone un importante ahorro en el coste farmacéutico de la Sanidad. Tanto es así que en algunas comunidades autónomas se premia a los médicos que llevan años recetando un alto porcentaje de genéricos mediante un incremento del sueldo por un aumento del complemento de productividad. La visión de la administración es que si dos medicamentos son iguales (marca y genéricos), siempre se elige el más barato. Pero no siempre es más barato el genérico, a veces encontramos medicamentos de marca más baratos a causa de la competitividad del mercado.




lunes, 10 de enero de 2011

¿Se transforma el músculo en grasa cuando no se ejercita?

mujer_haciendo_ejerciciosEn cualquier gimnasio que frecuentéis o hayáis frecuentado, seguramente habréis escuchado a más de uno decir eso de: Ten cuidado cuando dejes de hacer deporte, porque todo el músculo que hayas ganado se transformará en grasa. Esto se basa en otra creencia también errónea, que haciendo deporte la grasa se transforma en músculo.

Ni una cosa ni la otra. El cuerpo humano está compuesto de distintas estructuras y tejidos, tales como tejido óseo (forma los huesos), tejido muscular (forma los músculos) o tejido adiposo (compuesto por células que se encarga de acumular la grasa). Cada uno de los tejidos cumple funciones distintas, y no son en ningún caso convertibles.

Resulta estúpido tomarse en serio la transformación de músculo en grasa, pues cualquier persona con alta masa muscular engordaría de inmediato en cuanto dejara de hacer ejercicio, cosa que como todos sabemos, no ocurre.

Desmontando esta estúpida creencia.


Las engrosamiento sarcométrico del músculo consiste en un  aumento de las proteínas contráctiles (actina y miosina) lo que conlleva un aumento del tamaño de las miofibrillas musculares y un aumento de la fuerza muscular.

Otra clase de engrosamiento muscular es el sarcoplasmático, en el que se produce un aumento del plasma (liquido que acumula el músculo), provocando un gran aumento del volumen muscular pero sin aumento de la fuerza.

Cuando se abandona el ejercicio físico el sarcómero se va deshinchando al cabo un mes y medio mientras que el sarcoplasma comienza a perderse en tan solo dos semanas. Pero en contra de la creencia popular el musculo al perder masa no se vuelve grasa, esto sería inverosímil.

Lo que ocurre es que mientras haces un ejercicio intenso el cuerpo necesita una gran cantidad de calorías. Al abandonar el ejercicio nuestro cuerpo nos demanda ingerir la misma cantidad de alimentos que antes, lo cual nos hace subir de peso.

El músculo no se convierte en grasa, lo que ocurre es que el cuerpo, acostumbrado a comer en abundancia, nos sigue demandando la misma cantidad de comida que cuando hacíamos ejercicio . Con una buena dieta que prevenga la ingesta descontrolada de calorías se solucionan los problemas relativos al control de peso post-ejercicio.




domingo, 9 de enero de 2011

La medicina alternativa y las leyes de la física

Por: Vicente Segarra

Los mecanismos propuestos para confirmar la supuesta eficacia de métodos como el toque terapéutico, la curación psíquica y la homeopatía implican serias malinterpretaciones de la física moderna.

homeopatiaLas conocidas como terapias “alternativas”, principalmente provienen de antiguas supersticiones y tradiciones curativas, tienen un fuerte atractivo para la gente que siente abandonada por el explosivo crecimiento del conocimiento científico. Paradójicamente, sin embargo, su nostalgia de los tiempos en que las cosas parecían más simples y naturales, se mezcla con el respeto al poder de la ciencia moderna (Toumey 1996). Quieren creer que las prácticas de curación “natural” pueden explicarse mediante la ciencia. Los proveedores de medicina alternativa han sido, por tanto, rápidos apelando al lenguaje y símbolos de la ciencia. No es sorprendente, por tanto, que los mecanismos propuestos para confirmar la supuesta eficacia de métodos como el toque terapéutico, la curación psíquica, y la homeopatía, impliquen serias malinterpretaciones de la física moderna.


La medicina sin medicinas

La homeopatía, fundada por el médico alemán, Samuel Hahnemann (1755-1843), es una recién llegada, relativamente. La homeopatía se basa en la conocida como “Ley de los Similares” (similia similibus curantur), la cual afirma que las sustancias que producen un cierto conjunto de síntomas en una persona sana, pueden curar esos mismos síntomas en una persona enferma. Aunque hay ideas relacionadas en la medicina china, Hahnemann parece haber llegado a esta idea de forma independiente. Hahnemann pasó gran parte de su vida probando sustancias naturales para descubrir cuáles eran los síntomas que producían y prescribirlos a la gente que mostraba esos síntomas. Aunque la evidencia puramente anecdótica en la que se basaron sus conclusiones no sería tomada en serio hoy, la homeopatía, tal y como se practica actualmente, aún depende casi por completo de la lista de Hahnemann de sustancias y sus indicaciones de uso.


Las sustancias naturales, por supuesto, son a menudo muy tóxicas. Debido a los problemas que causaban los efectos colaterales que a menudo acompañaban a sus medicinas, Hahnemann intentó diluirlas. Tras cada disolución, sometía a la solución a un vigoroso agitado, o “sucusión”. Realizó el notable descubrimiento de que, aunque la disolución eliminaba los efectos secundarios, no disminuía la efectividad del medicamento. Esto se conoce con el grandilocuente nombre de “La Ley de los Infinitesimales”.

Hahnemann en realidad hizo un tercer “descubrimiento”, que sus seguidores nunca más mencionaron. “La única verdad y causa fundamental que produce todas las incontables formas de enfermedad”, escribe en su Organon, “es la psora”. La psora es conocida comúnmente como “picor”. Este principio no parece implicar ninguna ley de la física y, en cualquier caso, es ignorado por los seguidores modernos de Hahnemann.


A través de sucesivas disoluciones, pueden lograrse soluciones extremadamente diluidas con bastante facilidad. El límite de disolución se alcanza cuando el volumen de solvente es improbable que contenga alguna molécula del soluto. Hahnemann no podía saber que en sus preparaciones, de hecho, estaba superando el límite de disolución. Aunque era contemporáneo del físico Amadeo Avogadro (1776-1856), el Organon der Rationellen Heilkunde de Hahnemann se publicó en 1810, un año antes de que Avogrado presentase su famosa hipótesis, y muchos años antes de que otros físicos realmente determinaran el número de Avogadro. (Avogadro demostró que hay un número enorme pero finito de átomos o moléculas en un mol de sustancia, específicamente 6,022 x 1023. Un mol es el peso molecular de una sustancia expresada en gramos. Por tanto, un mol de agua, H2O, tiene un peso molecular de 2 + 16 = 18 gramos. Por lo que hay 6,022 x 1023 moléculas de agua en 18 gramos de agua).


Los seguidores modernos de Hahnemann, no obstante, son perfectamente conscientes del número de Avogadro. Sin embargo, habitualmente exceden el límite de disolución – a menudo hasta un extremo asombroso. Recientemente examiné las disoluciones de las etiquetas de docenas de remedios homeopáticos estándar vendidos en los mostradores de tiendas naturistas, y cada vez más en farmacias, como remedios para todo, desde el nerviosismo al resfriado. Estos remedios normalmente vienen en forma de tabletas de lactosa en las que se ha incluido una única gota de la medicación “diluida”. El “solvente” normalmente es una mezcla de agua/alcohol. La menor disolución que encontré en cualquiera de estas botellas era de 6CH, pero la mayor parte eran de 30CH o incluso, en el caso del oscillococcinum, un sorprendente 200C. (El oscillococcinum, que se obtiene del hígado de pato, es el remedio homeopático estándar para la gripe. Como veremos, sin embargo, su amplia utilización supone una pequeña amenaza para la población de patos).


¿Qué significan estas notaciones? La notación 6CH indica que la sustancia activa está diluida 1:10 en una mezcla de agua/alcohol y sacudida (sucusión). Este procedimiento (disolución y sucusión) se repite secuencialmente seis veces. La concentración de sustancia activa es entonces de una parte en diez elevado a la sexta potencia (106), o una parte por millón. Un análisis de las píldoras esperaría encontrar numerosas impurezas al nivel de partes por millón.

La notación 30CH significa que la disolución 1:10, seguida de sucusión, se repite treinta veces. Esto da como resultado una parte en 1030, o un 1 seguido de treinta ceros. No sé que nombre tiene este número, pero déjame explicarlo de esta forma: Tendrías que tomarte aproximadamente dos mil millones de píldoras, un total de aproximadamente mil toneladas de lactosa, para contar con conseguir una molécula de la medicación. En otras palabras, las píldoras no contienen nada más que lactosa y las inevitables impurezas. Esto, literalmente, es medicina sin medicinas.


¿Y qué hay de la 200CH? Esto significa que la sustancia es secuencialmente diluida 1:100 y sacudida, doscientas veces. Eso te dejaría sólo una molécula de sustancia activa por cada 100 elevado a la potencia 200 moléculas de solvente, o un 1 seguido de cuatrocientos ceros (10400). Pero el número total de átomos en todo el universo se estima que es de aproximadamente un gúgol, que es un 1 seguido de apenas 100 ceros.


Éste es el punto en el que se supone que todos nos damos cuenta de lo ridículo que es, y compartimos una estupenda sonrisa. Pero los homeópatas no se ríen. Han hecho los mismos cálculos. Y aunque están de acuerdo en que no hay ni una sola molécula de sustancia activa, defienden que eso no importa, la mezcla de agua/alcohol, de alguna forma, recuerda que la sustancia estuvo alguna vez allí. El proceso de sucusión se presume que carga todo el volumen de líquido con la misma memoria. ¿Hay alguna evidencia de tal memoria?

¿Agua inteligente?


Los homeópatas han estado administrando esta clase de medicina sin medicamentos desde hace dos siglos. La mayor parte de los científicos, sin embargo, fueron conscientes por primera vez de estas increíbles afirmaciones cuando Nature publicó un artículo del epidemiólogo/homeópata francés Jacques Benveniste y varios de sus colegas, en el que relataban como una solución de anticuerpos seguía recordando una respuesta biológica incluso aunque fuese diluida a la 30CH — mucho más allá del límite de disolución (Davenas et al. 1988). Benveniste interpretó esto como una prueba de que el agua, de alguna manera, “recordaba” el anticuerpo.

Al alcanzar tal conclusión, Benveniste dio un vuelco a los principios de la lógica científica convencional. Una gran parte de la ciencia experimental consiste en idear pruebas para asegurar que el resultado del experimento no es el resultado de un sutil artificio de la persona que lo lleva a cabo o del diseño del experimento. La “disolución infinita” es uno de esos procedimientos usados por los químicos. El efecto de algún reactivo, por ejemplo, está valorado en función de la concentración. Si a bajas concentraciones, el gráfico no se extrapola desde origen, se toma como prueba de que el efecto observado se debe a otra cosa distinta al reactivo. En la lógica de Benveniste, esto es prueba de que el reactivo deja algún tipo de huella en la solución que continúa generando el efecto.

Se puso atención sobre el artículo de Benveniste gracias al editor de Nature, John Maddox, quien señaló en un editorial que Benveniste tenía que estar equivocado (Maddox 1988). Dado que el revisor no pudo señalar ningún error, Nature acordó publicar el artículo en aras de fomentar el espíritu de intercambio científico abierto. Los revisores, por supuesto, no tenían forma de saber si el autor informaba con fidelidad de los resultados de las medidas, o si los instrumentos empleados tenían fallos. No obstante, la existencia de este artículo publicado en una revista de prestigio ha sido ampliamente defendida por la comunidad homeopática como prueba de que la homeopatía tiene una base científica legítima.

El editorial de Maddox animaba a otros científicos a repetir los experimentos de Benveniste. Un intento de replicar el trabajo con toda la precisión posible, fue la de Foreman y sus colegas, publicada en Nature en 1993 (Foreman et. al. 1993). Los autores encontraron que “ningún aspecto de los datos es consistente con las afirmaciones [de Benveniste]“. No conozco ningún trabajo que replique los hallazgos de Benveniste. ¿Por qué el agua de Foreman era más estúpida que la de Benveniste? Volveremos sobre esta cuestión.

Aparte del tema de cómo puede recordar la mezcla de agua/alcohol, hay cuestiones obvias que claramente deberían responderse: 1) ¿Por qué la mezcla de agua/alcohol recuerda los poderes curativos de la sustancia activa, pero olvida sus efectos secundarios? 2) ¿Qué sucede cuando la gota de disolución se evapora, como así sucede, en la tableta de lactosa? Se transfiere la memoria a la lactosa? 3) ¿El agua también recuerda otras sustancias? Dependiendo de su historia, el agua podría haber estado en contacto con un enorme número de sustancias distintas.

Se han propuesto distintos mecanismos para tener en cuenta esta milagrosa memoria del agua. Estos mecanismos han sido analizados por Wayne Jonas en su reciente libro, Healing with Homeopathy, cuya coautora es Jennifer Jacobs (Jonas y Jacobs 1996). Jonas es el director de la Oficina de Medicina Alternativa de los Institutos Nacionales de Salud, y está identificado en la portada del libro como uno de los “principales investigadores de Estados Unidos en medicina homeopática”. Jonas parece reconocer, al principio del libro, la posibilidad de que el efecto de la medicina homeopática puede “resultar ser sólo un efecto placebo”. Pero, como veremos, en los círculos de la medicina alternativa, el efecto placebo puede ser la explicación más extraña de todas.

Si no es el efecto placebo, dice Jonas, la “información” de la sustancia activa debe quedar almacenada de alguna forma en la solución de agua/alcohol, tal vez en la estructura de la mezcla líquida. Ha habido abundante especulación sobre qué tipo de “estructura” podría ser: cúmulos de moléculas de agua ordenados en patrones específicos (Anagnostatos 1994); ordenaciones de isótopos tales como deuterio u oxígeno-18 (Berezin 1990); o una “vibración coherente” de las moléculas de agua (Rubik 1990). No se puede encontrar ninguna  prueba que apoye cualquiera de estas especulaciones, y hay sólidas razones científicas para rechazar cada una de ellas. Jonas se refiere a estudios estructurales que muestran regiones de orden local en líquidos. Una “instantánea” de la estructura de la mezcla de agua/alcohol mostrará, desde luego, regiones de orden local, pero son transitorias; no persisten más allá del tiempo de relajación más breve dependiendo de la temperatura. Que ni siquiera el orden local puede persistir, es la definición de líquido. El problema, por supuesto, es la entropía. La segunda ley de la termodinámica es la ley natural más firmemente establecida, pero incluso si pudieras evitar de algún modo la segunda ley, te enfrentarías a la cuestión de cómo esta información almacenada puede comunicarse con el cuerpo.

El biofotón ilusorio
 

Una posibilidad, de acuerdo con Jonas, es que la información se transfiere mediante una “energía bioelectromagnética”. Aquí cita, como “algunos de los trabajos más cuidadosamente realizados en su campo”, el efecto de sucesivas disoluciones agitadas de tiroxina de rana, sobre ranas de las tierras altas que están en la etapa de desarrollo de la metamorfosis (Endler et al. 1994). Se informó de que la tiroxina incrementó la proporción de crecimiento de las ranas — y la respuesta continuó incluso después de que las disoluciones de tiroxina estuvieron mucho más allá del límite de disolución. En otras palabras, cuando está claro que no hay tiroxina.

Esto parecería aportar una prueba clara de que alguna cosa diferente de la tiroxina es la responsable de la estimulación de las ranas. En este caso, por ejemplo, podría ser el alcohol lo que produce la respuesta de crecimiento, o alguna otra impureza, o que las ranas podrían verse estimuladas por el acto de administrarles la medicación, o podría ser un sesgo inconsciente por parte del experimentador el decidir si las ranas están estimulados o no. De nuevo, se da un vuelco a la lógica científica; los resultados son interpretados como evidencias de que se ha dejado una huella de tiroxina en el agua.

Pero incluso si el agua contiene información sobre la tiroxina, ¿cómo se comunica esta información a las ranas? En lugar de administrar una solución de agua/alcohol directamente a la rana, los investigadores lo intentaron colocando la solución en una pipeta de vidrio sellada y poniéndola en el agua con las ranas. Aún así, las ranas respondían. ¿Por qué no me sorprende?

¿A qué conclusión llegaron los investigadores? Concluyeron que la información que en un momento estuvo en la estructura molecular de la sustancia activa, y que fue luego transferida al agua agitada, debía haber sido transmitida a las ranas a través de un efecto “radiante”, tal vez un ilusorio “biofotón”. No se ha informado de pruebas de tal radiación. Benveniste, sin embargo, afirma ahora que un campo magnético de 50Hz puede eliminar la memoria de su disolución de anticuerpos (Benveniste 1993), lo que podría explicar por qué otros investigadores no encontraron dicha memoria. Este vínculo electromagnético llevó a Benveniste al posterior descubrimiento de que puede “potenciar” tu agua a través de una línea telefónica.

Una posibilidad, de acuerdo con Jonas, es que la información no pasa de la disolución a la rana – o desde un medicamento al paciente – sino que hay otra forma. La enfermedad del paciente podría ser “liberada a través del remedio”. “Tales teorías especulativas”, admite Jonas, “necesitan de más trabajo experimental para confirmarlas o descartarlas”.

El asunto contra las mariposas


Jonas también especula que la Teoría del Caos podría ofrecer una visión del efecto de los remedios homeopáticos en los mecanismos de auto-curación del cuerpo: Una idea de la Teoría del Caos es que cambios muy pequeños en una variable, pueden causar que el sistema salte a un patrón de actividad muy diferente, de la misma forma que un pequeño cambio en la dirección del viento afecta drásticamente a los patrones climáticos de temperatura y precipitación. Bajo esta forma de pensamiento, el remedio homeopático puede verse como una pequeña variable que altera el patrón de síntomas de una enfermedad. (Jonas y Jacobs 1996, 89)

Esta horrible jerga delata una total falta de comprensión de lo que es el caos. “Caos” se refiere a sistemas complejos que son tan sensibles a las condiciones iniciales que no es posible predecir cómo se comportarán. Por tanto, aunque el aleteo de una mariposa podría posiblemente disparar un huracán, es improbable que matar a todas las mariposas reduzca la incidencia de huracanes. Para los remedios homeopáticos que superan el límite de disolución, podríamos encontrar una analogía más acertada  con el aleteo de un gusano.

Curación psíquica

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Pero si ninguno de estos mecanismos funciona, dice Jonas, “puede que sean necesarias explicaciones altamente especulativas e imaginarias (sic) ”. Lo que tiene en mente es el efecto placebo. “Creer en una terapia”, explica Jonas, “puede ser un factor importante en la curación”. ¿Quién podría estar en desacuerdo? Si hay un efecto placebo funcionando en la homeopatía, todas las trampas pseudocientíficas del similia similibus curantur y la ley de los infinitesimales sirven simplemente como sostenes para llevar a creer a la gente que las píldoras de azúcar son un medicamento. Pero el “efecto placebo”, como es usado por Jonas y otros defensores de la medicina alternativa, resulta ser la bestia más extraña de todas. Está envuelta con la idea New Age de una consciencia universal. El efecto placebo se convierte en curación psíquica. De nuevo de Jonas:

Algunos teóricos sugieren que intencionalidad y consciencia deben llevar a alguna explicación de cómo los potenciales cuánticos no específicos y no locales podrían “colapsar” en los conocidos como patrones de coherencia informacional (moléculas), los cuales tienen efectos específicos. Una vez estos patrones de coherencia, anteriormente inestables y no localizables, (tales como ideas y creencias) mandan a los efectos potenciales a la existencia (por una intención de curar por parte de la persona o practicante), se ven entonces por parte del cuerpo como estructuras “moleculares” estables y de actuación local, que pueden producir señales biológicas específicas y tienen efectos predecibles en la persona. (Jonas y Jacobs 1996, 90)


Todo esto suena muy parecido a Deepak Chopra (1989 y 1993), quien afirma que: “Las creencias, las ideas, y las emociones crean reacciones químicas que sostienen la vida de cada célula”. La idea de que mediante sólo el pensamiento pueden crearse los medicamentos necesarios para curar una enfermedad procede del Ayurveda, la medicina religiosa tradicional de la India, que data de hace miles de año. Chopra ha creado, en cualquier caso, una vasta cantidad de dinero invocando a la “curación cuántica” en un libro tras otro. Sus libros no dan ninguna pista acerca de que tenga alguna idea sobre mecánica cuántica.

No obstante hay místicos cuánticos, incluyendo algunos físicos, que interpretan las funciones de onda como algún tipo de vibración de un éter holístico que impregna el universo. El colapso de la función de onda, creen, sucede a través de todo el universo instantáneamente como resultado de una consciencia cósmica. Esto, por supuesto, violaría la causalidad en el sentido relativista, y también violaría la teoría de campo cuántico (Eberhard y Ross 1989).

Terapia de Biocampo (Toque terapéutico)


La medicina alternativa consta de un amplio espectro de tratamientos no relacionados, variando desde los apenas verosímiles a los totalmente ridículos. En el extremo ridículo, coloco aquellas terapias que no tienen consecuencias físicas directas de ningún tipo, tales como la homeopatía y la curación psíquica. También se debería incluir la “terapia de biocampo” o “toque terapéutico”, aunque, de hecho, sería más preciso llamarlo como “No toque terapéutico”, dado que las manos de los practicantes en realidad no entran en contacto con el paciente. En lugar de esto, se afirma que el “campo de energía”, “qi”, o “aura” del paciente es “suavizado” por las manos del terapeuta, o desplazado de un lado a otro para lograr un equilibrio. El campo de energía se dice que se extiende a varios centímetros fuera del cuerpo, y que el campo del paciente interactúa con el del practicante.

La naturaleza de este supuesto campo de energía es oscura, pero los defensores a menudo lo vinculan de alguna manera con la relatividad y la equivalencia entre materia y energía. También se ha sugerido que el campo de energía del cuerpo es electromagnético. La mecánica cuántica, a pesar de su popularidad en muchos círculos de la medicina alternativa, raramente parece ser invocada en el toque terapéutico. Es más, B. Brennan, autor de Hands of Light (1987), escribe: “Soy incapaz de explicar estas experiencias sin usar otro marco de trabajo que la física clásica”. Confieso que la física clásica no me hace más fácil la explicación. Los practicantes afirman ser capaces de “sentir” el campo de energía y a menudo emplean péndulos de mano para localizar los “chakras”, o vórtices, del campo que deben ser suavizados para promover la curación. Parecería un tema simple examinar un campo que puede sentirse al tacto, o que afecta a los movimientos de un péndulo, pero hasta el momento nadie ha afirmado detectar el campo de energía con ningún instrumento que no se sostenga en una mano. Esto es bastante notable dado que se dice que hay decenas de miles en los Estados Unidos que han sido instruidos en alguna forma de esta terapia. En el Reino Unido hay 8500 terapeutas registrados (Benor 1993).

La gente gasta miles de millones de dólares anualmente en píldoras de azúcar para curar sus resfriados, movimientos de manos para acelerar la recuperación de las operaciones, y buenos pensamientos para guardarse de cualquier mal, todo con la certeza de que está basado en la ciencia. La sociedad ha sido predispuesta a este engaño, en parte, por la cobertura sensacionalista de los medios sobre ciencia moderna. Las discusiones populares sobre relatividad, mecánica cuántica y caos, a menudo dejan a la gente con la impresión de que no pueden fiarse del sentido común – cualquier cosa es posible. Los propios científicos, a menudo, alimentan el apetito del público por esta “extrañeza” de la ciencia moderna en un esfuerzo por estimular el interés – o simplemente, debido a que los científicos, también, pueden quedar cautivados por el misterio.

Referencias:
* Anagnostatos, G. S. 1994. In Ultra High Dilution: Physiology and Physics, edited by J. Schulte and P. C. Endler. Dordrecht: Kluwer.
* Benor, D. J. Frontier Perspectives 3: 33.
* Benveniste, J. 1993. Frontier Perspectives 3: 13.
* Berezin, A. A. 1990. Medical Hypothesis 31: 43.
* Brennan, B. 1987. Hands of Light. New York: Bantam.
* Chopra, D. 1989. Quantum Healing. New York: Bantam.
* —. 1993. Ageless Body, Timeless Mind: The Quantum Alternative to Growing Old. New York: Random House.
* Davenas, E., et al. 1988. Nature 333: 816. The “Benveniste” paper.
* Eberhard, P. H., and R. R. Ross. 1989. Foundations of Physics Letters 2: 127.
* Endler, P. C., et al. 1994. FASEB Journal 8: 2313.
* Foreman, J. C., et al. 1993. Nature 336: 525.
* Jonas, W. B., and J. Jacobs. 1996. Healing with Homeopathy. Warner.
* Maddox J. 1988. Nature 333: 287.
* Rubik, B. 1990. Berlin Journal of Research in Homeopathy 1: 27.
* Toumey, C. P. 1996. Conjuring Science. New Brunswick, N.J.: Rutgers.


Autor: Robert L. Park
Fecha Original: octubre de 1997
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viernes, 7 de enero de 2011

Siguiendo las huellas de Wakefield: Percepción de riesgo y vacunas

Por: Vicente Segarra

vacunas-2El pasado mes de mayo, las autoridades médicas británicas le quitaron al Dr. Andrew Wakefield su licencia para la práctica médica. En caso de que el nombre no os sea familiar, Wakefield fue el autor principal del artículo de 1998 publicado en The Lancet (del que posteriormente se retractó) que extendió  el temor a las vacunas a nivel mundial. Ahora, el British Medical Journal ha pasado a la acción, a investigado y publicando un informe que califica al estudio de Wakefiled  como un “elaborado engaño”, sugiriendo que Wakefield manipuló sus hallazgos para hacerse rico demandando a las compañías farmacéuticas.

La prensa dará a este último aspecto de la historia sus 15 minutos de gloria. Pero la cobertura mediática se centrará principalmente sobre Wakefield. Se dará poca importancia a la cuestión fundamental del asunto. Miles de personas están sufriendo hoy en día todo tipo de enfermedades que habían sido casi erradicadas, enfermedades que resurgen debido al temor a las vacunas de gentes de todo el mundo, gracias tanto al Dr. Wakefield como a la innata capacidad humana de percibir y responder al riesgo. Debemos aprender que, a veces, lo que hacemos para protegernos, aunque nos haga sentir seguros, empeora las cosas. Estudiar cómo la psicología de la percepción de riesgo se desarrolló en el caso Wakefield, y todavía hoy sigue haciéndolo en el temor de la gente a las vacunas, nos indica en gran manera, el camino para evitar este riesgo en el futuro… el gran peligro que surge cuando asumimos riesgos con decisiones equivocadas.


Wakefield et al. buscaron un vínculo entre el autismo y la vacuna triple vírica (sarampión, paperas y rubeola). En su artículo ahora retractado, los autores comentan que: “No demostramos una asociación entre la vacuna triple vírica y el síndrome descrito”. Pero en las conferencias de prensa que anunciaban el artículo, Wakefield sugirió que la clave era`poner las vacunas por separado, en lugar de juntas. Los padres de niños autistas que fueron sujetos del estudio… los DOCE niños… buscaban desesperadamente una explicación para su tragedia y saltaron sobre esta pista y doce años después el miedo a las vacunas de todo tipo se ha extendido mundialmente. Los índices de vacunación son bajos. La inmunidad de grupo a algunas enfermedades ha caído tanto que algunas enfermedades están empezando a extenderse de nuevo, en los Estados Unidos y el resto del mundo.

Con tanta seguridad como sabemos que las vacunas NO causan autismo, también sabemos, a partir de la investigación sobre la percepción del riesgo, que varias características psicológicas desempeñaron (y desempeñan) un gran papel en el miedo de la gente a las vacunas:
  • Sabemos que los riesgos provocados por los humanos son más terroríficos que los naturales. Las vacunas están hechas por los humanos.
  • Sabemos que un riesgo parecerá más aterrador si viene acompañado de un bajo beneficio, y las vacunas nos protegen de enfermedades que están prácticamente erradicadas (gracias a las vacunas), por lo que sus beneficios se perciben como mínimos (incluso aunque permanezca un riesgo bajo).
  • Sabemos que un riesgo impuesto nos da más miedo que uno que elegimos por voluntad propia, y la vacunación está impuesta por el gobierno (aunque se puede optar por no llevarla a cabo).
  • Sentimos más miedo si desconfiamos de la gente que vela por nuestra salud y seguridad, y mucho gente no se fía de los fabricantes de vacunas o de las agencias sanitarias gubernamentales que supervisan los programas de vacunación.
  • Por último, sabemos que cualquier riesgo sobre los niños evoca más miedo que el mismo riesgo sobre adultos, y el movimiento de miedo a las vacunas se inició, y todavía se centra en gran medida, en los niños autistas.
No es del todo irracional responder al riesgo de esta forma. Cuando se trata de la percepción de un peligro potencial, lo que no es más que un asunto de supervivencia, hemos desarrollado características afectivas como – confianza, alternativas, niños, riesgo frente a beneficio, entre otros – como herramientas para juzgar la situación de forma rápida, al instante y de forma subconsciente, por su “cantidad de riesgo”. No es racional ni irracional, el simplemente lo que hacemos.

vacunas
Pero esta respuesta afectiva al riesgo puede llevar a lo que en mi libro (How Risky Is It, Really? Why Our Fears Don’t Always Match the Facts) llamo Brecha de Percepción, un peligroso desfase entre nuestros sentimientos y los hechos sobre el peligro que algo puede suponer. A veces tenemos más miedo del que dicen los hechos que deberíamos tener (vacunas). Con muchas de las grandes amenazas, no tenemos suficiente miedo (enfermedad infecciosa). La brecha entre nuestros miedos y los hechos puede ser peligrosa por si misma. Solo hay que preguntar a los padres de los miles de niños de todo el mundo que se contagian, o mueren, de enfermedades que las vacunas tenían bastante controladas.

Tenemos que empezar a poner más atención a lo que la psicología de la percepción del riesgo nos ha enseñado sobre por qué reaccionamos al riesgo de la forma en que lo hacemos. Tenemos que ser honestos con nosotros mismos y reconocer que, aunque nuestros sentimientos sobre un riesgo puedan ser correctos, estos sentimientos pueden generar nuevos peligros. Debemos temer al propio miedo…demasiado, o demasiado poco. Del mismo modo que estudiamos los riesgos como vacunas y autismo, también estudiamos la psicología de la percepción del riesgo,e identificamos sus agujeros. Podemos…deberíamos…usar ese conocimiento para hacer una gestión global del riesgo más inteligente en las elecciones que hacemos como individuos y como sociedad.

Y debemos hacerlo de una forma proactiva, cuando surgen temas relacionados con el riesgo, antes de que nuestros sentimientos se asienten profundamente. Porque también sabemos a partir de los estudios de percepción del riesgo que, una vez que hemos hecho nuestra interpretación de lo que es seguro y lo que no, es muy difícil que esa interpretación cambie. Uno de cada cuatro padres estadounidenses ahora rechaza vacunar a sus hijos. Esta última investigación sobre el Dr. Wakefield no cambiará eso. El daño que él y muchos otros han hecho persistirá durante mucho tiempo…y continuará sirviendo como un recordatorio del riesgo al que nos enfrentamos si no reconocemos que la forma en la que percibimos el riesgo, puede ser un riesgo en si misma.

Autor: David Ropeik
Fecha original: 6 Enero 2011
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martes, 4 de enero de 2011

Las terapias alternativas pueden ser peligrosas para los niños

Por: V. Segarra

medicina-alternativa-2Las medicinas alternativas y complementarias (MAC) pueden ser peligrosas para los niños, e incluso fatales, si sustituyen a los medicamentos convencionales, según indica una investigación de tratamientos MAC en niños publicada on-line en Archives of Disease in Childhood.

Pero los padres, a menudo equivocadamente, creen que los tratamientos alternativos son mejores para sus hijos, ya que son “naturales” y, por tanto, es menos probable que tengan efectos secundarios dañinos, aseguran los autores

Basan sus conclusiones en informes mensuales de reacciones adversas asociadas con MAC en la Unidad de Vigilancia Pediátrica Australiana entre 2001 y 2003.

Durante este periodo, se presentaron 46 casos de eventos adversos asociados con el tratamiento con medicinas alternativas – incluyendo cuatro muertes. Pero sólo se completaron 40 cuestionarios, y uno de ellos estaba duplicado, lo que deja 39 casos.

Los informes destacan varias circunstancias preocupantes, que incluyen: la sustitución del medicamento convencional por terapias alternativas; cambios en la pauta de la medicación llevados a cabo por naturópatas y curanderos; y restricciones dietéticas bajo la creencia de que esto curaría los síntomas.

En casi tres cuartos de los casos (77%) los eventos adversos se consideraron como probablemente o totalmente relacionados con la MAC, y en casi la mitad de ellos (44%) los pediatras dijeron que el niño había sufrido daños por un fallo en el uso del tratamiento convencional en favor de terapias alternativas.medicina alternativa

Los informes incluyen niños de todas las edades, desde recién nacidos hasta los 16 años, y los efectos adversos variaban en severidad. Casi dos terceras partes de los casos (64%) se catalogaron como severos, de peligro para la vida, o fatales.

Los eventos adversos de los que se informó abarcaban desde constipados, sangrado, dolor, reacciones alérgicas, úlceras en la boca a ataques de apoplejía, vómitos, alteraciones del crecimiento, infecciones, malnutrición y muerte.


De las cuatro muertes de las que se informó, todas estaba relacionadas con la sustitución del tratamiento convencional por alternativo. Estas incluyen el caso de un bebé de ocho meses admitido en el hospital con malnutrición y shock séptico tras seguir un tratamiento naturopático con una dieta de leche de arroz desde la edad de tres meses para el tratamiento de un resfriado.

Otra de las muertes implicaba a un bebé de 10 meses que desarrolló un shock séptico tras ser tratado con homeopatía y dieta restrictiva para un eccema crónico.

Dos de los otros eventos adversos estaban asociados con sobredosis de medicamentos alternativos, que según dicen los autores, los padres a menudo no tenían en cuenta dado que consideraban que los productos eran naturales e inocuos.

Los padres buscaban tratamientos alternativos para todo, desde constipados a desórdenes de coagulación, y desde diabetes a parálisis cerebral.

“La discusión con las familias acerca de las terapias alternativas pueden impulsarlos a hablar sobre cualquier cambio en la medicación sugerido por los naturópatas o curanderos antes de alterar o abandonar el tratamiento convencional”, sugieren los autores.

“No obstante, muchos de los efectos adversos asociados con un fallo al usar la medicina convencional, son el resultado de la creencia de las familias en la medicina alternativa, y la determinación de usarla a pesar de las advertencias médicas”, añaden.


Fecha original:23 Diciembre 2010
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