No os perdáis este video. Lo he doblado al castellano y además es muy gráfico y muy concreto en sus afirmaciones. A mi me ha hecho plantearme, por un momento, lo sorprendente que es el funcionamiento de la mente.
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martes, 22 de febrero de 2011
El increible poder del efecto placebo
Por: Vicente Segarra
No os perdáis este video. Lo he doblado al castellano y además es muy gráfico y muy concreto en sus afirmaciones. A mi me ha hecho plantearme, por un momento, lo sorprendente que es el funcionamiento de la mente.
No os perdáis este video. Lo he doblado al castellano y además es muy gráfico y muy concreto en sus afirmaciones. A mi me ha hecho plantearme, por un momento, lo sorprendente que es el funcionamiento de la mente.
viernes, 18 de febrero de 2011
Sobrevive ileso a una sobredosis Homeopática
Por: Vicente Segarra
La homeopatía es mentira, señaló en un vídeo el mago profesional y escéptico James Randi quien entregará 1 millón de dólares a la empresa o la persona que pueda probar lo contrario.
Los escépticos argumentan que no existen pruebas, y lo que es más, la altísima dilución de los componentes indica que los remedios homeopáticos no son nada más que agua con azúcar.
La homeopatía es mentira, señaló en un vídeo el mago profesional y escéptico James Randi quien entregará 1 millón de dólares a la empresa o la persona que pueda probar lo contrario.
Los escépticos argumentan que no existen pruebas, y lo que es más, la altísima dilución de los componentes indica que los remedios homeopáticos no son nada más que agua con azúcar.
jueves, 17 de febrero de 2011
Lo siento si ha alguien le molesta pero
Por: Vicente Segarra
hoy me voy a meter con la Ministra de Sanidad y su obsesión con las monodosis - unidosis. aunque supongo que la idea no es suya, sino de los asesores del Ministerio de Sanidad, es ella quien la hace suya y le pone voz.
En mi modesta opinión, la necesidad de que parezca que se está trabajando para reducir el gasto farmacéutico hace que las medidas que van a llevar a cabo para implantar las monodosis, unidosis o como carajo quieran llamarlas, me lleve a considerar la medida una chorrada y un autentico despropósito.
En mi modesta opinión, la necesidad de que parezca que se está trabajando para reducir el gasto farmacéutico hace que las medidas que van a llevar a cabo para implantar las monodosis, unidosis o como carajo quieran llamarlas, me lleve a considerar la medida una chorrada y un autentico despropósito.
martes, 25 de enero de 2011
Descubierto el mecanismo del efecto placebo
Por: Vicente Segarra
Se ha descubierto por parte de los científicos la clave para comprender el misterioso “efecto placebo”: los placebos podrían funcionar bloqueando las señales de dolor en la médula espinal antes de llegar al cerebro.
El efecto placebo ha sido desde hace mucho tiempo un misterio científico: tiene lugar cuando los síntomas médicos de un paciente responden a un tratamiento falso o con sustancias inactivas. Originalmente se pensaba que era un fenómeno psicológico relacionado con la percepción y expectativas del paciente; si la sustancia inactiva (o placebo) se ve como beneficiosa, puede ayudar a curar, pero si se ve como dañina, puede provocar efectos negativos.
“Encontramos que cuando la gente experimentaba un alivio del dolor debido a la administración de un placebo, también mostraba una reducción de la activación neuronal a la estimulación dolorosa de la médula espinal”, anunció el miembro del equipo de investigación Falk Eippert, neurólogo del Centro Médico Universitario de Hamburgo-Eppendorf en Hamburgo, Alemania.
“Esto demuestra que algunos factores psicológicos como el placebo pueden tener un profundo impacto en el procesado del dolor”.
Condicionamiento y expectativas
Actualmente, el efecto placebo se cree que depende principalmente de dos fenómenos – condicionamiento y expectativa. El condicionamiento es el proceso por el que cuando vamos al médico varias veces, esto nos ayuda a sentirnos mejor cada vez. Resumiendo, estamos condicionados a mejorar simplemente por ir al medico, no se necesita más terapia para que nos sintamos mejor.
La expectativa es un proceso más consciente que depende del contexto de una situación terapéutica. Por ejemplo, si tenemos la expectativa de que cierto tratamiento mejorará nuestra salud, entonces posiblemente mejoremos incluso aunque el tratamiento no haga absolutamente nada.
Ambos mecanismos actúan conjuntamente y ayudan a conseguir beneficios terapéuticos.
Los placebos son normalmente usados como ‘controles’ en experimentos para evaluar nuevos tratamientos: los pacientes son seleccionados aleatoriamente para administrársele la medicina real o un placebo, y ni ellos ni la plantilla que lleva a cabo el ensayo saben qué paciente ha recibido el tratamiento real. A menudo, algunos de los pacientes a los que se da sustancias inactivas también mejoran.
Cuando un número considerable de gente que toma placebo también mejora, es difícil para los investigadores determinar si el nuevo medicamento en realidad es beneficioso. Se pueden aplicar placebos a una gran variedad de dolencias, y cuando tienen un efecto de alivio del dolor (como en este estudio), se conocen como ‘analgesia por placebo’.
En la profundidad del cerebro
Aunque ha habido desde hace tiempo una comprensión de que el efecto placebo estaba enraizado en las profundidades del cerebro, los recientes avances en la tecnología de imágenes permite a los científicos escanear la actividad neuronal en la médula espinal. Esta parte del cuerpo actúa como estación de entrada al sistema nervioso central para los mensajes del dolor procedentes del cuerpo.
Esto demostró que factores psicológicos, tales como el placebo, pueden tener un profundo impacto en el procesado del dolor, afectando no sólo a áreas cognitivas en las profundidades del cerebro, sino hasta la médula espinal, donde se inhibe la actividad neuronal.
En la realización del estudio, los investigadores aplicaron calor doloroso a los brazos de 15 hombres sanos, y compararon las respuestas de su médula espinal cuando creían que habían sido tratados con una crema anestésica o un placebo.
Ambas cremas, en realidad, eran inactivas. Pero los escáneres IRMf (imagen de resonancia magnética funcional) mostraron que la actividad nerviosa se reducía significativamente cuando los sujetos creían que se les daba el anestésico.
Endorfinas naturales
Los científicos han sugerido que esto puede deberse a que cuando los pacientes esperan que un tratamiento sea efectivo, el área del cerebro responsable del control del dolor se activa, liberando endorfinas naturales que viajan a través de la médula espinal para suprimir la entrada de señales dolorosas.
Esto significa que los pacientes se sienten mejor sin importar que el tratamiento tenga efecto.
Aunque Falk no cree que este estudio tenga ningún impacto inmediato en pacientes que sufren desórdenes del dolor, sugiere los beneficios de demostrar que es posible medir las influencias controladas en las respuestas al dolor de la médula espinal.
“Esto podría ayudar en el desarrollo de nuevos tratamientos para el dolor, permitiendo a los científicos comprobar la eficacia y posible zona de acción de nuevos tratamientos”, dijo Falk.
Mejor comprensión del dolor
Jon Jureidini, psiquiatra de la Universidad de Adelaida en Australia, está de acuerdo en que este descubrimiento expande nuestra comprensión del dolor.
“Esto es muy interesante para la comunidad científica que trabaja con el dolor. Aunque puede que muchos pacientes no se beneficien, proporciona esperanza a los pacientes terminales”, comenta.
Edzard Ernst, médico en la Universidad de Exeter en el Reino Unido, e investigador especialista de la validez de remedios alternativos está intrigado por los hallazgos.
“Este estudio proporciona un novedoso mecanismo para explicar cómo un placebo podría disminuir la sensación de dolor a nivel del sistema nervioso. Por supuesto, los hallazgos requieren de una replicación independiente, pero ciertamente dan que pensar y son emocionantes”, comenta.
Autor: Alissa Jenkins
Enlace Original
El efecto placebo ha sido desde hace mucho tiempo un misterio científico: tiene lugar cuando los síntomas médicos de un paciente responden a un tratamiento falso o con sustancias inactivas. Originalmente se pensaba que era un fenómeno psicológico relacionado con la percepción y expectativas del paciente; si la sustancia inactiva (o placebo) se ve como beneficiosa, puede ayudar a curar, pero si se ve como dañina, puede provocar efectos negativos.
“Encontramos que cuando la gente experimentaba un alivio del dolor debido a la administración de un placebo, también mostraba una reducción de la activación neuronal a la estimulación dolorosa de la médula espinal”, anunció el miembro del equipo de investigación Falk Eippert, neurólogo del Centro Médico Universitario de Hamburgo-Eppendorf en Hamburgo, Alemania.
“Esto demuestra que algunos factores psicológicos como el placebo pueden tener un profundo impacto en el procesado del dolor”.
Condicionamiento y expectativas
Actualmente, el efecto placebo se cree que depende principalmente de dos fenómenos – condicionamiento y expectativa. El condicionamiento es el proceso por el que cuando vamos al médico varias veces, esto nos ayuda a sentirnos mejor cada vez. Resumiendo, estamos condicionados a mejorar simplemente por ir al medico, no se necesita más terapia para que nos sintamos mejor.
La expectativa es un proceso más consciente que depende del contexto de una situación terapéutica. Por ejemplo, si tenemos la expectativa de que cierto tratamiento mejorará nuestra salud, entonces posiblemente mejoremos incluso aunque el tratamiento no haga absolutamente nada.
Ambos mecanismos actúan conjuntamente y ayudan a conseguir beneficios terapéuticos.
Los placebos son normalmente usados como ‘controles’ en experimentos para evaluar nuevos tratamientos: los pacientes son seleccionados aleatoriamente para administrársele la medicina real o un placebo, y ni ellos ni la plantilla que lleva a cabo el ensayo saben qué paciente ha recibido el tratamiento real. A menudo, algunos de los pacientes a los que se da sustancias inactivas también mejoran.
Cuando un número considerable de gente que toma placebo también mejora, es difícil para los investigadores determinar si el nuevo medicamento en realidad es beneficioso. Se pueden aplicar placebos a una gran variedad de dolencias, y cuando tienen un efecto de alivio del dolor (como en este estudio), se conocen como ‘analgesia por placebo’.
En la profundidad del cerebro
Aunque ha habido desde hace tiempo una comprensión de que el efecto placebo estaba enraizado en las profundidades del cerebro, los recientes avances en la tecnología de imágenes permite a los científicos escanear la actividad neuronal en la médula espinal. Esta parte del cuerpo actúa como estación de entrada al sistema nervioso central para los mensajes del dolor procedentes del cuerpo.
Esto demostró que factores psicológicos, tales como el placebo, pueden tener un profundo impacto en el procesado del dolor, afectando no sólo a áreas cognitivas en las profundidades del cerebro, sino hasta la médula espinal, donde se inhibe la actividad neuronal.
En la realización del estudio, los investigadores aplicaron calor doloroso a los brazos de 15 hombres sanos, y compararon las respuestas de su médula espinal cuando creían que habían sido tratados con una crema anestésica o un placebo.
Ambas cremas, en realidad, eran inactivas. Pero los escáneres IRMf (imagen de resonancia magnética funcional) mostraron que la actividad nerviosa se reducía significativamente cuando los sujetos creían que se les daba el anestésico.
Endorfinas naturales
Los científicos han sugerido que esto puede deberse a que cuando los pacientes esperan que un tratamiento sea efectivo, el área del cerebro responsable del control del dolor se activa, liberando endorfinas naturales que viajan a través de la médula espinal para suprimir la entrada de señales dolorosas.
Esto significa que los pacientes se sienten mejor sin importar que el tratamiento tenga efecto.
Aunque Falk no cree que este estudio tenga ningún impacto inmediato en pacientes que sufren desórdenes del dolor, sugiere los beneficios de demostrar que es posible medir las influencias controladas en las respuestas al dolor de la médula espinal.
“Esto podría ayudar en el desarrollo de nuevos tratamientos para el dolor, permitiendo a los científicos comprobar la eficacia y posible zona de acción de nuevos tratamientos”, dijo Falk.
Mejor comprensión del dolor
Jon Jureidini, psiquiatra de la Universidad de Adelaida en Australia, está de acuerdo en que este descubrimiento expande nuestra comprensión del dolor.
“Esto es muy interesante para la comunidad científica que trabaja con el dolor. Aunque puede que muchos pacientes no se beneficien, proporciona esperanza a los pacientes terminales”, comenta.
Edzard Ernst, médico en la Universidad de Exeter en el Reino Unido, e investigador especialista de la validez de remedios alternativos está intrigado por los hallazgos.
“Este estudio proporciona un novedoso mecanismo para explicar cómo un placebo podría disminuir la sensación de dolor a nivel del sistema nervioso. Por supuesto, los hallazgos requieren de una replicación independiente, pero ciertamente dan que pensar y son emocionantes”, comenta.
Autor: Alissa Jenkins
Enlace Original
lunes, 24 de enero de 2011
La acupuntura falsa es tan buena como la verdadera.
Por: Vicente Segarra
Este artículo no será una sorpresa para los escépticos, pero las personas que creen en la medicina alternativa podrían tener algún problema con esto: Un estudio con más de 300 pacientes británicos determina que los que recibieron acupuntura para aliviar sus dolores de cabeza no obtuvieron mejores resultados que los que recibieron falsa acupuntura.
En un artículo de la BBC podemos leer:
Así que, los que tuvieron la suerte de visitar a una especie de médico y recibieron algún tipo de cuidado, atención y tratamiento, vieron aliviados sus síntomas, frente a los que simplemente fueron puestos en una lista de espera. ¿Por que alguien se sorprende? Por descontado, sentirse atendido hace que te sientas mejor. Esto ya no es simplemente placebo. El hecho es que la gente acuda al médico para que la atiendan, suele ser suficiente para hacerles sentir mejor.
Las personas que creen en la medicina alternativa estarán argumentando inmediatamente que la acupuntura es diferente para cada persona. Un argumento que, en realidad, negaría la idea fundamental de la acupuntura de que existen puntos específicos donde deben situarse las agujas.
Realmente este estudio invita a abandonar cualquier razonamiento serio sobre la acupuntura. Pues es un método que consiste en poco más que en pinchar agujas en lugares aleatorios. Y a ver qué pasa.
Autor original: Austin Cline
Texto Original: Fake Acupuncture as Good as 'Real' Acupuncture
En un artículo de la BBC podemos leer:
”En un estudio con más de 300 pacientes, tanto la acupuntura real como la falsa redujeron la intensidad del dolor de cabeza en comparación con pacientes sin ningún tratamiento.
Pero la acupuntura real no funcionó mejor que las agujas colocadas en puntos aleatorios del cuerpo, informa el Journal of the American Medical Association.
Esto va en contra de recientes investigaciones que demuestran que la acupuntura funciona por sí misma.
Para investigar esto, el Dr. Klaus Linde y sus colegas asignaron aleatoriamente a 302 personas con migrañas en tres grupos.
Un grupo recibió 12 sesiones de acupuntura genuina durante ocho semanas.
Otro grupo recibió 12 sesiones similares, con la excepción de que las agujas aplicadas no fueron colocadas en partes del cuerpo en las que se supone que aliviarían la migraña. De ahí que en el segundo grupo, incluso un defensor de la acupuntura admitiría que cualquier beneficio sería placebo y no real, de acuerdo con los investigadores.
El tercer grupo no recibió tratamiento alguno, permaneciendo a cambio en una lista de espera para ser atendidos por un doctor experto en migrañas.
Menos dolor
Todos los pacientes anotaron diariamente sus síntomas referidos a la migraña.
Mientras que los pacientes en lista de espera continuaron teniendo ataques a menudo, los que recibieron acupuntura, real o falsa, tuvieron menos dolores.
El número promedio de días destrozados por un dolor de cabeza se redujo de cinco a dos.
Esto puede deberse a "efectos fisiológicos no específicos de la punción, a un poderoso efecto de placebo o a una combinación de ambas", dijeron los investigadores.
Pero el doctor George Lewith, quien recientemente publicó un trabajo en el que sugiere que la acupuntura tiene un efecto más allá de placebo, dijo que aunque el presente estudio se llevó a cabo de forma correcta, no evaluó realmente el efecto placebo.”
Las personas que creen en la medicina alternativa estarán argumentando inmediatamente que la acupuntura es diferente para cada persona. Un argumento que, en realidad, negaría la idea fundamental de la acupuntura de que existen puntos específicos donde deben situarse las agujas.
Realmente este estudio invita a abandonar cualquier razonamiento serio sobre la acupuntura. Pues es un método que consiste en poco más que en pinchar agujas en lugares aleatorios. Y a ver qué pasa.
Autor original: Austin Cline
Texto Original: Fake Acupuncture as Good as 'Real' Acupuncture
domingo, 9 de enero de 2011
La medicina alternativa y las leyes de la física
Por: Vicente Segarra
Los mecanismos propuestos para confirmar la supuesta eficacia de métodos como el toque terapéutico, la curación psíquica y la homeopatía implican serias malinterpretaciones de la física moderna.
Las conocidas como terapias “alternativas”, principalmente provienen de antiguas supersticiones y tradiciones curativas, tienen un fuerte atractivo para la gente que siente abandonada por el explosivo crecimiento del conocimiento científico. Paradójicamente, sin embargo, su nostalgia de los tiempos en que las cosas parecían más simples y naturales, se mezcla con el respeto al poder de la ciencia moderna (Toumey 1996). Quieren creer que las prácticas de curación “natural” pueden explicarse mediante la ciencia. Los proveedores de medicina alternativa han sido, por tanto, rápidos apelando al lenguaje y símbolos de la ciencia. No es sorprendente, por tanto, que los mecanismos propuestos para confirmar la supuesta eficacia de métodos como el toque terapéutico, la curación psíquica, y la homeopatía, impliquen serias malinterpretaciones de la física moderna.
La medicina sin medicinas
La homeopatía, fundada por el médico alemán, Samuel Hahnemann (1755-1843), es una recién llegada, relativamente. La homeopatía se basa en la conocida como “Ley de los Similares” (similia similibus curantur), la cual afirma que las sustancias que producen un cierto conjunto de síntomas en una persona sana, pueden curar esos mismos síntomas en una persona enferma. Aunque hay ideas relacionadas en la medicina china, Hahnemann parece haber llegado a esta idea de forma independiente. Hahnemann pasó gran parte de su vida probando sustancias naturales para descubrir cuáles eran los síntomas que producían y prescribirlos a la gente que mostraba esos síntomas. Aunque la evidencia puramente anecdótica en la que se basaron sus conclusiones no sería tomada en serio hoy, la homeopatía, tal y como se practica actualmente, aún depende casi por completo de la lista de Hahnemann de sustancias y sus indicaciones de uso.
Las sustancias naturales, por supuesto, son a menudo muy tóxicas. Debido a los problemas que causaban los efectos colaterales que a menudo acompañaban a sus medicinas, Hahnemann intentó diluirlas. Tras cada disolución, sometía a la solución a un vigoroso agitado, o “sucusión”. Realizó el notable descubrimiento de que, aunque la disolución eliminaba los efectos secundarios, no disminuía la efectividad del medicamento. Esto se conoce con el grandilocuente nombre de “La Ley de los Infinitesimales”.
Hahnemann en realidad hizo un tercer “descubrimiento”, que sus seguidores nunca más mencionaron. “La única verdad y causa fundamental que produce todas las incontables formas de enfermedad”, escribe en su Organon, “es la psora”. La psora es conocida comúnmente como “picor”. Este principio no parece implicar ninguna ley de la física y, en cualquier caso, es ignorado por los seguidores modernos de Hahnemann.
A través de sucesivas disoluciones, pueden lograrse soluciones extremadamente diluidas con bastante facilidad. El límite de disolución se alcanza cuando el volumen de solvente es improbable que contenga alguna molécula del soluto. Hahnemann no podía saber que en sus preparaciones, de hecho, estaba superando el límite de disolución. Aunque era contemporáneo del físico Amadeo Avogadro (1776-1856), el Organon der Rationellen Heilkunde de Hahnemann se publicó en 1810, un año antes de que Avogrado presentase su famosa hipótesis, y muchos años antes de que otros físicos realmente determinaran el número de Avogadro. (Avogadro demostró que hay un número enorme pero finito de átomos o moléculas en un mol de sustancia, específicamente 6,022 x 1023. Un mol es el peso molecular de una sustancia expresada en gramos. Por tanto, un mol de agua, H2O, tiene un peso molecular de 2 + 16 = 18 gramos. Por lo que hay 6,022 x 1023 moléculas de agua en 18 gramos de agua).
Los seguidores modernos de Hahnemann, no obstante, son perfectamente conscientes del número de Avogadro. Sin embargo, habitualmente exceden el límite de disolución – a menudo hasta un extremo asombroso. Recientemente examiné las disoluciones de las etiquetas de docenas de remedios homeopáticos estándar vendidos en los mostradores de tiendas naturistas, y cada vez más en farmacias, como remedios para todo, desde el nerviosismo al resfriado. Estos remedios normalmente vienen en forma de tabletas de lactosa en las que se ha incluido una única gota de la medicación “diluida”. El “solvente” normalmente es una mezcla de agua/alcohol. La menor disolución que encontré en cualquiera de estas botellas era de 6CH, pero la mayor parte eran de 30CH o incluso, en el caso del oscillococcinum, un sorprendente 200C. (El oscillococcinum, que se obtiene del hígado de pato, es el remedio homeopático estándar para la gripe. Como veremos, sin embargo, su amplia utilización supone una pequeña amenaza para la población de patos).
¿Qué significan estas notaciones? La notación 6CH indica que la sustancia activa está diluida 1:10 en una mezcla de agua/alcohol y sacudida (sucusión). Este procedimiento (disolución y sucusión) se repite secuencialmente seis veces. La concentración de sustancia activa es entonces de una parte en diez elevado a la sexta potencia (106), o una parte por millón. Un análisis de las píldoras esperaría encontrar numerosas impurezas al nivel de partes por millón.
La notación 30CH significa que la disolución 1:10, seguida de sucusión, se repite treinta veces. Esto da como resultado una parte en 1030, o un 1 seguido de treinta ceros. No sé que nombre tiene este número, pero déjame explicarlo de esta forma: Tendrías que tomarte aproximadamente dos mil millones de píldoras, un total de aproximadamente mil toneladas de lactosa, para contar con conseguir una molécula de la medicación. En otras palabras, las píldoras no contienen nada más que lactosa y las inevitables impurezas. Esto, literalmente, es medicina sin medicinas.
¿Y qué hay de la 200CH? Esto significa que la sustancia es secuencialmente diluida 1:100 y sacudida, doscientas veces. Eso te dejaría sólo una molécula de sustancia activa por cada 100 elevado a la potencia 200 moléculas de solvente, o un 1 seguido de cuatrocientos ceros (10400). Pero el número total de átomos en todo el universo se estima que es de aproximadamente un gúgol, que es un 1 seguido de apenas 100 ceros.
Éste es el punto en el que se supone que todos nos damos cuenta de lo ridículo que es, y compartimos una estupenda sonrisa. Pero los homeópatas no se ríen. Han hecho los mismos cálculos. Y aunque están de acuerdo en que no hay ni una sola molécula de sustancia activa, defienden que eso no importa, la mezcla de agua/alcohol, de alguna forma, recuerda que la sustancia estuvo alguna vez allí. El proceso de sucusión se presume que carga todo el volumen de líquido con la misma memoria. ¿Hay alguna evidencia de tal memoria?
¿Agua inteligente?
Los homeópatas han estado administrando esta clase de medicina sin medicamentos desde hace dos siglos. La mayor parte de los científicos, sin embargo, fueron conscientes por primera vez de estas increíbles afirmaciones cuando Nature publicó un artículo del epidemiólogo/homeópata francés Jacques Benveniste y varios de sus colegas, en el que relataban como una solución de anticuerpos seguía recordando una respuesta biológica incluso aunque fuese diluida a la 30CH — mucho más allá del límite de disolución (Davenas et al. 1988). Benveniste interpretó esto como una prueba de que el agua, de alguna manera, “recordaba” el anticuerpo.
Al alcanzar tal conclusión, Benveniste dio un vuelco a los principios de la lógica científica convencional. Una gran parte de la ciencia experimental consiste en idear pruebas para asegurar que el resultado del experimento no es el resultado de un sutil artificio de la persona que lo lleva a cabo o del diseño del experimento. La “disolución infinita” es uno de esos procedimientos usados por los químicos. El efecto de algún reactivo, por ejemplo, está valorado en función de la concentración. Si a bajas concentraciones, el gráfico no se extrapola desde origen, se toma como prueba de que el efecto observado se debe a otra cosa distinta al reactivo. En la lógica de Benveniste, esto es prueba de que el reactivo deja algún tipo de huella en la solución que continúa generando el efecto.
Se puso atención sobre el artículo de Benveniste gracias al editor de Nature, John Maddox, quien señaló en un editorial que Benveniste tenía que estar equivocado (Maddox 1988). Dado que el revisor no pudo señalar ningún error, Nature acordó publicar el artículo en aras de fomentar el espíritu de intercambio científico abierto. Los revisores, por supuesto, no tenían forma de saber si el autor informaba con fidelidad de los resultados de las medidas, o si los instrumentos empleados tenían fallos. No obstante, la existencia de este artículo publicado en una revista de prestigio ha sido ampliamente defendida por la comunidad homeopática como prueba de que la homeopatía tiene una base científica legítima.
El editorial de Maddox animaba a otros científicos a repetir los experimentos de Benveniste. Un intento de replicar el trabajo con toda la precisión posible, fue la de Foreman y sus colegas, publicada en Nature en 1993 (Foreman et. al. 1993). Los autores encontraron que “ningún aspecto de los datos es consistente con las afirmaciones [de Benveniste]“. No conozco ningún trabajo que replique los hallazgos de Benveniste. ¿Por qué el agua de Foreman era más estúpida que la de Benveniste? Volveremos sobre esta cuestión.
Aparte del tema de cómo puede recordar la mezcla de agua/alcohol, hay cuestiones obvias que claramente deberían responderse: 1) ¿Por qué la mezcla de agua/alcohol recuerda los poderes curativos de la sustancia activa, pero olvida sus efectos secundarios? 2) ¿Qué sucede cuando la gota de disolución se evapora, como así sucede, en la tableta de lactosa? Se transfiere la memoria a la lactosa? 3) ¿El agua también recuerda otras sustancias? Dependiendo de su historia, el agua podría haber estado en contacto con un enorme número de sustancias distintas.
Se han propuesto distintos mecanismos para tener en cuenta esta milagrosa memoria del agua. Estos mecanismos han sido analizados por Wayne Jonas en su reciente libro, Healing with Homeopathy, cuya coautora es Jennifer Jacobs (Jonas y Jacobs 1996). Jonas es el director de la Oficina de Medicina Alternativa de los Institutos Nacionales de Salud, y está identificado en la portada del libro como uno de los “principales investigadores de Estados Unidos en medicina homeopática”. Jonas parece reconocer, al principio del libro, la posibilidad de que el efecto de la medicina homeopática puede “resultar ser sólo un efecto placebo”. Pero, como veremos, en los círculos de la medicina alternativa, el efecto placebo puede ser la explicación más extraña de todas.
Si no es el efecto placebo, dice Jonas, la “información” de la sustancia activa debe quedar almacenada de alguna forma en la solución de agua/alcohol, tal vez en la estructura de la mezcla líquida. Ha habido abundante especulación sobre qué tipo de “estructura” podría ser: cúmulos de moléculas de agua ordenados en patrones específicos (Anagnostatos 1994); ordenaciones de isótopos tales como deuterio u oxígeno-18 (Berezin 1990); o una “vibración coherente” de las moléculas de agua (Rubik 1990). No se puede encontrar ninguna prueba que apoye cualquiera de estas especulaciones, y hay sólidas razones científicas para rechazar cada una de ellas. Jonas se refiere a estudios estructurales que muestran regiones de orden local en líquidos. Una “instantánea” de la estructura de la mezcla de agua/alcohol mostrará, desde luego, regiones de orden local, pero son transitorias; no persisten más allá del tiempo de relajación más breve dependiendo de la temperatura. Que ni siquiera el orden local puede persistir, es la definición de líquido. El problema, por supuesto, es la entropía. La segunda ley de la termodinámica es la ley natural más firmemente establecida, pero incluso si pudieras evitar de algún modo la segunda ley, te enfrentarías a la cuestión de cómo esta información almacenada puede comunicarse con el cuerpo.
El biofotón ilusorio
Una posibilidad, de acuerdo con Jonas, es que la información se transfiere mediante una “energía bioelectromagnética”. Aquí cita, como “algunos de los trabajos más cuidadosamente realizados en su campo”, el efecto de sucesivas disoluciones agitadas de tiroxina de rana, sobre ranas de las tierras altas que están en la etapa de desarrollo de la metamorfosis (Endler et al. 1994). Se informó de que la tiroxina incrementó la proporción de crecimiento de las ranas — y la respuesta continuó incluso después de que las disoluciones de tiroxina estuvieron mucho más allá del límite de disolución. En otras palabras, cuando está claro que no hay tiroxina.
Esto parecería aportar una prueba clara de que alguna cosa diferente de la tiroxina es la responsable de la estimulación de las ranas. En este caso, por ejemplo, podría ser el alcohol lo que produce la respuesta de crecimiento, o alguna otra impureza, o que las ranas podrían verse estimuladas por el acto de administrarles la medicación, o podría ser un sesgo inconsciente por parte del experimentador el decidir si las ranas están estimulados o no. De nuevo, se da un vuelco a la lógica científica; los resultados son interpretados como evidencias de que se ha dejado una huella de tiroxina en el agua.
Pero incluso si el agua contiene información sobre la tiroxina, ¿cómo se comunica esta información a las ranas? En lugar de administrar una solución de agua/alcohol directamente a la rana, los investigadores lo intentaron colocando la solución en una pipeta de vidrio sellada y poniéndola en el agua con las ranas. Aún así, las ranas respondían. ¿Por qué no me sorprende?
¿A qué conclusión llegaron los investigadores? Concluyeron que la información que en un momento estuvo en la estructura molecular de la sustancia activa, y que fue luego transferida al agua agitada, debía haber sido transmitida a las ranas a través de un efecto “radiante”, tal vez un ilusorio “biofotón”. No se ha informado de pruebas de tal radiación. Benveniste, sin embargo, afirma ahora que un campo magnético de 50Hz puede eliminar la memoria de su disolución de anticuerpos (Benveniste 1993), lo que podría explicar por qué otros investigadores no encontraron dicha memoria. Este vínculo electromagnético llevó a Benveniste al posterior descubrimiento de que puede “potenciar” tu agua a través de una línea telefónica.
Una posibilidad, de acuerdo con Jonas, es que la información no pasa de la disolución a la rana – o desde un medicamento al paciente – sino que hay otra forma. La enfermedad del paciente podría ser “liberada a través del remedio”. “Tales teorías especulativas”, admite Jonas, “necesitan de más trabajo experimental para confirmarlas o descartarlas”.
El asunto contra las mariposas
Jonas también especula que la Teoría del Caos podría ofrecer una visión del efecto de los remedios homeopáticos en los mecanismos de auto-curación del cuerpo: Una idea de la Teoría del Caos es que cambios muy pequeños en una variable, pueden causar que el sistema salte a un patrón de actividad muy diferente, de la misma forma que un pequeño cambio en la dirección del viento afecta drásticamente a los patrones climáticos de temperatura y precipitación. Bajo esta forma de pensamiento, el remedio homeopático puede verse como una pequeña variable que altera el patrón de síntomas de una enfermedad. (Jonas y Jacobs 1996, 89)
Esta horrible jerga delata una total falta de comprensión de lo que es el caos. “Caos” se refiere a sistemas complejos que son tan sensibles a las condiciones iniciales que no es posible predecir cómo se comportarán. Por tanto, aunque el aleteo de una mariposa podría posiblemente disparar un huracán, es improbable que matar a todas las mariposas reduzca la incidencia de huracanes. Para los remedios homeopáticos que superan el límite de disolución, podríamos encontrar una analogía más acertada con el aleteo de un gusano.
Curación psíquica

Pero si ninguno de estos mecanismos funciona, dice Jonas, “puede que sean necesarias explicaciones altamente especulativas e imaginarias (sic) ”. Lo que tiene en mente es el efecto placebo. “Creer en una terapia”, explica Jonas, “puede ser un factor importante en la curación”. ¿Quién podría estar en desacuerdo? Si hay un efecto placebo funcionando en la homeopatía, todas las trampas pseudocientíficas del similia similibus curantur y la ley de los infinitesimales sirven simplemente como sostenes para llevar a creer a la gente que las píldoras de azúcar son un medicamento. Pero el “efecto placebo”, como es usado por Jonas y otros defensores de la medicina alternativa, resulta ser la bestia más extraña de todas. Está envuelta con la idea New Age de una consciencia universal. El efecto placebo se convierte en curación psíquica. De nuevo de Jonas:
Algunos teóricos sugieren que intencionalidad y consciencia deben llevar a alguna explicación de cómo los potenciales cuánticos no específicos y no locales podrían “colapsar” en los conocidos como patrones de coherencia informacional (moléculas), los cuales tienen efectos específicos. Una vez estos patrones de coherencia, anteriormente inestables y no localizables, (tales como ideas y creencias) mandan a los efectos potenciales a la existencia (por una intención de curar por parte de la persona o practicante), se ven entonces por parte del cuerpo como estructuras “moleculares” estables y de actuación local, que pueden producir señales biológicas específicas y tienen efectos predecibles en la persona. (Jonas y Jacobs 1996, 90)
Todo esto suena muy parecido a Deepak Chopra (1989 y 1993), quien afirma que: “Las creencias, las ideas, y las emociones crean reacciones químicas que sostienen la vida de cada célula”. La idea de que mediante sólo el pensamiento pueden crearse los medicamentos necesarios para curar una enfermedad procede del Ayurveda, la medicina religiosa tradicional de la India, que data de hace miles de año. Chopra ha creado, en cualquier caso, una vasta cantidad de dinero invocando a la “curación cuántica” en un libro tras otro. Sus libros no dan ninguna pista acerca de que tenga alguna idea sobre mecánica cuántica.
No obstante hay místicos cuánticos, incluyendo algunos físicos, que interpretan las funciones de onda como algún tipo de vibración de un éter holístico que impregna el universo. El colapso de la función de onda, creen, sucede a través de todo el universo instantáneamente como resultado de una consciencia cósmica. Esto, por supuesto, violaría la causalidad en el sentido relativista, y también violaría la teoría de campo cuántico (Eberhard y Ross 1989).
Terapia de Biocampo (Toque terapéutico)
La medicina alternativa consta de un amplio espectro de tratamientos no relacionados, variando desde los apenas verosímiles a los totalmente ridículos. En el extremo ridículo, coloco aquellas terapias que no tienen consecuencias físicas directas de ningún tipo, tales como la homeopatía y la curación psíquica. También se debería incluir la “terapia de biocampo” o “toque terapéutico”, aunque, de hecho, sería más preciso llamarlo como “No toque terapéutico”, dado que las manos de los practicantes en realidad no entran en contacto con el paciente. En lugar de esto, se afirma que el “campo de energía”, “qi”, o “aura” del paciente es “suavizado” por las manos del terapeuta, o desplazado de un lado a otro para lograr un equilibrio. El campo de energía se dice que se extiende a varios centímetros fuera del cuerpo, y que el campo del paciente interactúa con el del practicante.
La naturaleza de este supuesto campo de energía es oscura, pero los defensores a menudo lo vinculan de alguna manera con la relatividad y la equivalencia entre materia y energía. También se ha sugerido que el campo de energía del cuerpo es electromagnético. La mecánica cuántica, a pesar de su popularidad en muchos círculos de la medicina alternativa, raramente parece ser invocada en el toque terapéutico. Es más, B. Brennan, autor de Hands of Light (1987), escribe: “Soy incapaz de explicar estas experiencias sin usar otro marco de trabajo que la física clásica”. Confieso que la física clásica no me hace más fácil la explicación. Los practicantes afirman ser capaces de “sentir” el campo de energía y a menudo emplean péndulos de mano para localizar los “chakras”, o vórtices, del campo que deben ser suavizados para promover la curación. Parecería un tema simple examinar un campo que puede sentirse al tacto, o que afecta a los movimientos de un péndulo, pero hasta el momento nadie ha afirmado detectar el campo de energía con ningún instrumento que no se sostenga en una mano. Esto es bastante notable dado que se dice que hay decenas de miles en los Estados Unidos que han sido instruidos en alguna forma de esta terapia. En el Reino Unido hay 8500 terapeutas registrados (Benor 1993).
La gente gasta miles de millones de dólares anualmente en píldoras de azúcar para curar sus resfriados, movimientos de manos para acelerar la recuperación de las operaciones, y buenos pensamientos para guardarse de cualquier mal, todo con la certeza de que está basado en la ciencia. La sociedad ha sido predispuesta a este engaño, en parte, por la cobertura sensacionalista de los medios sobre ciencia moderna. Las discusiones populares sobre relatividad, mecánica cuántica y caos, a menudo dejan a la gente con la impresión de que no pueden fiarse del sentido común – cualquier cosa es posible. Los propios científicos, a menudo, alimentan el apetito del público por esta “extrañeza” de la ciencia moderna en un esfuerzo por estimular el interés – o simplemente, debido a que los científicos, también, pueden quedar cautivados por el misterio.
Referencias:
* Anagnostatos, G. S. 1994. In Ultra High Dilution: Physiology and Physics, edited by J. Schulte and P. C. Endler. Dordrecht: Kluwer.
* Benor, D. J. Frontier Perspectives 3: 33.
* Benveniste, J. 1993. Frontier Perspectives 3: 13.
* Berezin, A. A. 1990. Medical Hypothesis 31: 43.
* Brennan, B. 1987. Hands of Light. New York: Bantam.
* Chopra, D. 1989. Quantum Healing. New York: Bantam.
* —. 1993. Ageless Body, Timeless Mind: The Quantum Alternative to Growing Old. New York: Random House.
* Davenas, E., et al. 1988. Nature 333: 816. The “Benveniste” paper.
* Eberhard, P. H., and R. R. Ross. 1989. Foundations of Physics Letters 2: 127.
* Endler, P. C., et al. 1994. FASEB Journal 8: 2313.
* Foreman, J. C., et al. 1993. Nature 336: 525.
* Jonas, W. B., and J. Jacobs. 1996. Healing with Homeopathy. Warner.
* Maddox J. 1988. Nature 333: 287.
* Rubik, B. 1990. Berlin Journal of Research in Homeopathy 1: 27.
* Toumey, C. P. 1996. Conjuring Science. New Brunswick, N.J.: Rutgers.
Autor: Robert L. Park
Fecha Original: octubre de 1997
Enlace Original
Los mecanismos propuestos para confirmar la supuesta eficacia de métodos como el toque terapéutico, la curación psíquica y la homeopatía implican serias malinterpretaciones de la física moderna.
La medicina sin medicinas
La homeopatía, fundada por el médico alemán, Samuel Hahnemann (1755-1843), es una recién llegada, relativamente. La homeopatía se basa en la conocida como “Ley de los Similares” (similia similibus curantur), la cual afirma que las sustancias que producen un cierto conjunto de síntomas en una persona sana, pueden curar esos mismos síntomas en una persona enferma. Aunque hay ideas relacionadas en la medicina china, Hahnemann parece haber llegado a esta idea de forma independiente. Hahnemann pasó gran parte de su vida probando sustancias naturales para descubrir cuáles eran los síntomas que producían y prescribirlos a la gente que mostraba esos síntomas. Aunque la evidencia puramente anecdótica en la que se basaron sus conclusiones no sería tomada en serio hoy, la homeopatía, tal y como se practica actualmente, aún depende casi por completo de la lista de Hahnemann de sustancias y sus indicaciones de uso.
Las sustancias naturales, por supuesto, son a menudo muy tóxicas. Debido a los problemas que causaban los efectos colaterales que a menudo acompañaban a sus medicinas, Hahnemann intentó diluirlas. Tras cada disolución, sometía a la solución a un vigoroso agitado, o “sucusión”. Realizó el notable descubrimiento de que, aunque la disolución eliminaba los efectos secundarios, no disminuía la efectividad del medicamento. Esto se conoce con el grandilocuente nombre de “La Ley de los Infinitesimales”.
Hahnemann en realidad hizo un tercer “descubrimiento”, que sus seguidores nunca más mencionaron. “La única verdad y causa fundamental que produce todas las incontables formas de enfermedad”, escribe en su Organon, “es la psora”. La psora es conocida comúnmente como “picor”. Este principio no parece implicar ninguna ley de la física y, en cualquier caso, es ignorado por los seguidores modernos de Hahnemann.
A través de sucesivas disoluciones, pueden lograrse soluciones extremadamente diluidas con bastante facilidad. El límite de disolución se alcanza cuando el volumen de solvente es improbable que contenga alguna molécula del soluto. Hahnemann no podía saber que en sus preparaciones, de hecho, estaba superando el límite de disolución. Aunque era contemporáneo del físico Amadeo Avogadro (1776-1856), el Organon der Rationellen Heilkunde de Hahnemann se publicó en 1810, un año antes de que Avogrado presentase su famosa hipótesis, y muchos años antes de que otros físicos realmente determinaran el número de Avogadro. (Avogadro demostró que hay un número enorme pero finito de átomos o moléculas en un mol de sustancia, específicamente 6,022 x 1023. Un mol es el peso molecular de una sustancia expresada en gramos. Por tanto, un mol de agua, H2O, tiene un peso molecular de 2 + 16 = 18 gramos. Por lo que hay 6,022 x 1023 moléculas de agua en 18 gramos de agua).
Los seguidores modernos de Hahnemann, no obstante, son perfectamente conscientes del número de Avogadro. Sin embargo, habitualmente exceden el límite de disolución – a menudo hasta un extremo asombroso. Recientemente examiné las disoluciones de las etiquetas de docenas de remedios homeopáticos estándar vendidos en los mostradores de tiendas naturistas, y cada vez más en farmacias, como remedios para todo, desde el nerviosismo al resfriado. Estos remedios normalmente vienen en forma de tabletas de lactosa en las que se ha incluido una única gota de la medicación “diluida”. El “solvente” normalmente es una mezcla de agua/alcohol. La menor disolución que encontré en cualquiera de estas botellas era de 6CH, pero la mayor parte eran de 30CH o incluso, en el caso del oscillococcinum, un sorprendente 200C. (El oscillococcinum, que se obtiene del hígado de pato, es el remedio homeopático estándar para la gripe. Como veremos, sin embargo, su amplia utilización supone una pequeña amenaza para la población de patos).
¿Qué significan estas notaciones? La notación 6CH indica que la sustancia activa está diluida 1:10 en una mezcla de agua/alcohol y sacudida (sucusión). Este procedimiento (disolución y sucusión) se repite secuencialmente seis veces. La concentración de sustancia activa es entonces de una parte en diez elevado a la sexta potencia (106), o una parte por millón. Un análisis de las píldoras esperaría encontrar numerosas impurezas al nivel de partes por millón.
La notación 30CH significa que la disolución 1:10, seguida de sucusión, se repite treinta veces. Esto da como resultado una parte en 1030, o un 1 seguido de treinta ceros. No sé que nombre tiene este número, pero déjame explicarlo de esta forma: Tendrías que tomarte aproximadamente dos mil millones de píldoras, un total de aproximadamente mil toneladas de lactosa, para contar con conseguir una molécula de la medicación. En otras palabras, las píldoras no contienen nada más que lactosa y las inevitables impurezas. Esto, literalmente, es medicina sin medicinas.
¿Y qué hay de la 200CH? Esto significa que la sustancia es secuencialmente diluida 1:100 y sacudida, doscientas veces. Eso te dejaría sólo una molécula de sustancia activa por cada 100 elevado a la potencia 200 moléculas de solvente, o un 1 seguido de cuatrocientos ceros (10400). Pero el número total de átomos en todo el universo se estima que es de aproximadamente un gúgol, que es un 1 seguido de apenas 100 ceros.
Éste es el punto en el que se supone que todos nos damos cuenta de lo ridículo que es, y compartimos una estupenda sonrisa. Pero los homeópatas no se ríen. Han hecho los mismos cálculos. Y aunque están de acuerdo en que no hay ni una sola molécula de sustancia activa, defienden que eso no importa, la mezcla de agua/alcohol, de alguna forma, recuerda que la sustancia estuvo alguna vez allí. El proceso de sucusión se presume que carga todo el volumen de líquido con la misma memoria. ¿Hay alguna evidencia de tal memoria?
¿Agua inteligente?
Los homeópatas han estado administrando esta clase de medicina sin medicamentos desde hace dos siglos. La mayor parte de los científicos, sin embargo, fueron conscientes por primera vez de estas increíbles afirmaciones cuando Nature publicó un artículo del epidemiólogo/homeópata francés Jacques Benveniste y varios de sus colegas, en el que relataban como una solución de anticuerpos seguía recordando una respuesta biológica incluso aunque fuese diluida a la 30CH — mucho más allá del límite de disolución (Davenas et al. 1988). Benveniste interpretó esto como una prueba de que el agua, de alguna manera, “recordaba” el anticuerpo.
Al alcanzar tal conclusión, Benveniste dio un vuelco a los principios de la lógica científica convencional. Una gran parte de la ciencia experimental consiste en idear pruebas para asegurar que el resultado del experimento no es el resultado de un sutil artificio de la persona que lo lleva a cabo o del diseño del experimento. La “disolución infinita” es uno de esos procedimientos usados por los químicos. El efecto de algún reactivo, por ejemplo, está valorado en función de la concentración. Si a bajas concentraciones, el gráfico no se extrapola desde origen, se toma como prueba de que el efecto observado se debe a otra cosa distinta al reactivo. En la lógica de Benveniste, esto es prueba de que el reactivo deja algún tipo de huella en la solución que continúa generando el efecto.
Se puso atención sobre el artículo de Benveniste gracias al editor de Nature, John Maddox, quien señaló en un editorial que Benveniste tenía que estar equivocado (Maddox 1988). Dado que el revisor no pudo señalar ningún error, Nature acordó publicar el artículo en aras de fomentar el espíritu de intercambio científico abierto. Los revisores, por supuesto, no tenían forma de saber si el autor informaba con fidelidad de los resultados de las medidas, o si los instrumentos empleados tenían fallos. No obstante, la existencia de este artículo publicado en una revista de prestigio ha sido ampliamente defendida por la comunidad homeopática como prueba de que la homeopatía tiene una base científica legítima.
El editorial de Maddox animaba a otros científicos a repetir los experimentos de Benveniste. Un intento de replicar el trabajo con toda la precisión posible, fue la de Foreman y sus colegas, publicada en Nature en 1993 (Foreman et. al. 1993). Los autores encontraron que “ningún aspecto de los datos es consistente con las afirmaciones [de Benveniste]“. No conozco ningún trabajo que replique los hallazgos de Benveniste. ¿Por qué el agua de Foreman era más estúpida que la de Benveniste? Volveremos sobre esta cuestión.
Aparte del tema de cómo puede recordar la mezcla de agua/alcohol, hay cuestiones obvias que claramente deberían responderse: 1) ¿Por qué la mezcla de agua/alcohol recuerda los poderes curativos de la sustancia activa, pero olvida sus efectos secundarios? 2) ¿Qué sucede cuando la gota de disolución se evapora, como así sucede, en la tableta de lactosa? Se transfiere la memoria a la lactosa? 3) ¿El agua también recuerda otras sustancias? Dependiendo de su historia, el agua podría haber estado en contacto con un enorme número de sustancias distintas.
Se han propuesto distintos mecanismos para tener en cuenta esta milagrosa memoria del agua. Estos mecanismos han sido analizados por Wayne Jonas en su reciente libro, Healing with Homeopathy, cuya coautora es Jennifer Jacobs (Jonas y Jacobs 1996). Jonas es el director de la Oficina de Medicina Alternativa de los Institutos Nacionales de Salud, y está identificado en la portada del libro como uno de los “principales investigadores de Estados Unidos en medicina homeopática”. Jonas parece reconocer, al principio del libro, la posibilidad de que el efecto de la medicina homeopática puede “resultar ser sólo un efecto placebo”. Pero, como veremos, en los círculos de la medicina alternativa, el efecto placebo puede ser la explicación más extraña de todas.
Si no es el efecto placebo, dice Jonas, la “información” de la sustancia activa debe quedar almacenada de alguna forma en la solución de agua/alcohol, tal vez en la estructura de la mezcla líquida. Ha habido abundante especulación sobre qué tipo de “estructura” podría ser: cúmulos de moléculas de agua ordenados en patrones específicos (Anagnostatos 1994); ordenaciones de isótopos tales como deuterio u oxígeno-18 (Berezin 1990); o una “vibración coherente” de las moléculas de agua (Rubik 1990). No se puede encontrar ninguna prueba que apoye cualquiera de estas especulaciones, y hay sólidas razones científicas para rechazar cada una de ellas. Jonas se refiere a estudios estructurales que muestran regiones de orden local en líquidos. Una “instantánea” de la estructura de la mezcla de agua/alcohol mostrará, desde luego, regiones de orden local, pero son transitorias; no persisten más allá del tiempo de relajación más breve dependiendo de la temperatura. Que ni siquiera el orden local puede persistir, es la definición de líquido. El problema, por supuesto, es la entropía. La segunda ley de la termodinámica es la ley natural más firmemente establecida, pero incluso si pudieras evitar de algún modo la segunda ley, te enfrentarías a la cuestión de cómo esta información almacenada puede comunicarse con el cuerpo.
El biofotón ilusorio
Una posibilidad, de acuerdo con Jonas, es que la información se transfiere mediante una “energía bioelectromagnética”. Aquí cita, como “algunos de los trabajos más cuidadosamente realizados en su campo”, el efecto de sucesivas disoluciones agitadas de tiroxina de rana, sobre ranas de las tierras altas que están en la etapa de desarrollo de la metamorfosis (Endler et al. 1994). Se informó de que la tiroxina incrementó la proporción de crecimiento de las ranas — y la respuesta continuó incluso después de que las disoluciones de tiroxina estuvieron mucho más allá del límite de disolución. En otras palabras, cuando está claro que no hay tiroxina.
Esto parecería aportar una prueba clara de que alguna cosa diferente de la tiroxina es la responsable de la estimulación de las ranas. En este caso, por ejemplo, podría ser el alcohol lo que produce la respuesta de crecimiento, o alguna otra impureza, o que las ranas podrían verse estimuladas por el acto de administrarles la medicación, o podría ser un sesgo inconsciente por parte del experimentador el decidir si las ranas están estimulados o no. De nuevo, se da un vuelco a la lógica científica; los resultados son interpretados como evidencias de que se ha dejado una huella de tiroxina en el agua.
Pero incluso si el agua contiene información sobre la tiroxina, ¿cómo se comunica esta información a las ranas? En lugar de administrar una solución de agua/alcohol directamente a la rana, los investigadores lo intentaron colocando la solución en una pipeta de vidrio sellada y poniéndola en el agua con las ranas. Aún así, las ranas respondían. ¿Por qué no me sorprende?
¿A qué conclusión llegaron los investigadores? Concluyeron que la información que en un momento estuvo en la estructura molecular de la sustancia activa, y que fue luego transferida al agua agitada, debía haber sido transmitida a las ranas a través de un efecto “radiante”, tal vez un ilusorio “biofotón”. No se ha informado de pruebas de tal radiación. Benveniste, sin embargo, afirma ahora que un campo magnético de 50Hz puede eliminar la memoria de su disolución de anticuerpos (Benveniste 1993), lo que podría explicar por qué otros investigadores no encontraron dicha memoria. Este vínculo electromagnético llevó a Benveniste al posterior descubrimiento de que puede “potenciar” tu agua a través de una línea telefónica.
Una posibilidad, de acuerdo con Jonas, es que la información no pasa de la disolución a la rana – o desde un medicamento al paciente – sino que hay otra forma. La enfermedad del paciente podría ser “liberada a través del remedio”. “Tales teorías especulativas”, admite Jonas, “necesitan de más trabajo experimental para confirmarlas o descartarlas”.
El asunto contra las mariposas
Jonas también especula que la Teoría del Caos podría ofrecer una visión del efecto de los remedios homeopáticos en los mecanismos de auto-curación del cuerpo: Una idea de la Teoría del Caos es que cambios muy pequeños en una variable, pueden causar que el sistema salte a un patrón de actividad muy diferente, de la misma forma que un pequeño cambio en la dirección del viento afecta drásticamente a los patrones climáticos de temperatura y precipitación. Bajo esta forma de pensamiento, el remedio homeopático puede verse como una pequeña variable que altera el patrón de síntomas de una enfermedad. (Jonas y Jacobs 1996, 89)
Esta horrible jerga delata una total falta de comprensión de lo que es el caos. “Caos” se refiere a sistemas complejos que son tan sensibles a las condiciones iniciales que no es posible predecir cómo se comportarán. Por tanto, aunque el aleteo de una mariposa podría posiblemente disparar un huracán, es improbable que matar a todas las mariposas reduzca la incidencia de huracanes. Para los remedios homeopáticos que superan el límite de disolución, podríamos encontrar una analogía más acertada con el aleteo de un gusano.
Curación psíquica
Pero si ninguno de estos mecanismos funciona, dice Jonas, “puede que sean necesarias explicaciones altamente especulativas e imaginarias (sic) ”. Lo que tiene en mente es el efecto placebo. “Creer en una terapia”, explica Jonas, “puede ser un factor importante en la curación”. ¿Quién podría estar en desacuerdo? Si hay un efecto placebo funcionando en la homeopatía, todas las trampas pseudocientíficas del similia similibus curantur y la ley de los infinitesimales sirven simplemente como sostenes para llevar a creer a la gente que las píldoras de azúcar son un medicamento. Pero el “efecto placebo”, como es usado por Jonas y otros defensores de la medicina alternativa, resulta ser la bestia más extraña de todas. Está envuelta con la idea New Age de una consciencia universal. El efecto placebo se convierte en curación psíquica. De nuevo de Jonas:
Algunos teóricos sugieren que intencionalidad y consciencia deben llevar a alguna explicación de cómo los potenciales cuánticos no específicos y no locales podrían “colapsar” en los conocidos como patrones de coherencia informacional (moléculas), los cuales tienen efectos específicos. Una vez estos patrones de coherencia, anteriormente inestables y no localizables, (tales como ideas y creencias) mandan a los efectos potenciales a la existencia (por una intención de curar por parte de la persona o practicante), se ven entonces por parte del cuerpo como estructuras “moleculares” estables y de actuación local, que pueden producir señales biológicas específicas y tienen efectos predecibles en la persona. (Jonas y Jacobs 1996, 90)
Todo esto suena muy parecido a Deepak Chopra (1989 y 1993), quien afirma que: “Las creencias, las ideas, y las emociones crean reacciones químicas que sostienen la vida de cada célula”. La idea de que mediante sólo el pensamiento pueden crearse los medicamentos necesarios para curar una enfermedad procede del Ayurveda, la medicina religiosa tradicional de la India, que data de hace miles de año. Chopra ha creado, en cualquier caso, una vasta cantidad de dinero invocando a la “curación cuántica” en un libro tras otro. Sus libros no dan ninguna pista acerca de que tenga alguna idea sobre mecánica cuántica.
No obstante hay místicos cuánticos, incluyendo algunos físicos, que interpretan las funciones de onda como algún tipo de vibración de un éter holístico que impregna el universo. El colapso de la función de onda, creen, sucede a través de todo el universo instantáneamente como resultado de una consciencia cósmica. Esto, por supuesto, violaría la causalidad en el sentido relativista, y también violaría la teoría de campo cuántico (Eberhard y Ross 1989).
Terapia de Biocampo (Toque terapéutico)
La medicina alternativa consta de un amplio espectro de tratamientos no relacionados, variando desde los apenas verosímiles a los totalmente ridículos. En el extremo ridículo, coloco aquellas terapias que no tienen consecuencias físicas directas de ningún tipo, tales como la homeopatía y la curación psíquica. También se debería incluir la “terapia de biocampo” o “toque terapéutico”, aunque, de hecho, sería más preciso llamarlo como “No toque terapéutico”, dado que las manos de los practicantes en realidad no entran en contacto con el paciente. En lugar de esto, se afirma que el “campo de energía”, “qi”, o “aura” del paciente es “suavizado” por las manos del terapeuta, o desplazado de un lado a otro para lograr un equilibrio. El campo de energía se dice que se extiende a varios centímetros fuera del cuerpo, y que el campo del paciente interactúa con el del practicante.
La naturaleza de este supuesto campo de energía es oscura, pero los defensores a menudo lo vinculan de alguna manera con la relatividad y la equivalencia entre materia y energía. También se ha sugerido que el campo de energía del cuerpo es electromagnético. La mecánica cuántica, a pesar de su popularidad en muchos círculos de la medicina alternativa, raramente parece ser invocada en el toque terapéutico. Es más, B. Brennan, autor de Hands of Light (1987), escribe: “Soy incapaz de explicar estas experiencias sin usar otro marco de trabajo que la física clásica”. Confieso que la física clásica no me hace más fácil la explicación. Los practicantes afirman ser capaces de “sentir” el campo de energía y a menudo emplean péndulos de mano para localizar los “chakras”, o vórtices, del campo que deben ser suavizados para promover la curación. Parecería un tema simple examinar un campo que puede sentirse al tacto, o que afecta a los movimientos de un péndulo, pero hasta el momento nadie ha afirmado detectar el campo de energía con ningún instrumento que no se sostenga en una mano. Esto es bastante notable dado que se dice que hay decenas de miles en los Estados Unidos que han sido instruidos en alguna forma de esta terapia. En el Reino Unido hay 8500 terapeutas registrados (Benor 1993).
La gente gasta miles de millones de dólares anualmente en píldoras de azúcar para curar sus resfriados, movimientos de manos para acelerar la recuperación de las operaciones, y buenos pensamientos para guardarse de cualquier mal, todo con la certeza de que está basado en la ciencia. La sociedad ha sido predispuesta a este engaño, en parte, por la cobertura sensacionalista de los medios sobre ciencia moderna. Las discusiones populares sobre relatividad, mecánica cuántica y caos, a menudo dejan a la gente con la impresión de que no pueden fiarse del sentido común – cualquier cosa es posible. Los propios científicos, a menudo, alimentan el apetito del público por esta “extrañeza” de la ciencia moderna en un esfuerzo por estimular el interés – o simplemente, debido a que los científicos, también, pueden quedar cautivados por el misterio.
Referencias:
* Anagnostatos, G. S. 1994. In Ultra High Dilution: Physiology and Physics, edited by J. Schulte and P. C. Endler. Dordrecht: Kluwer.
* Benor, D. J. Frontier Perspectives 3: 33.
* Benveniste, J. 1993. Frontier Perspectives 3: 13.
* Berezin, A. A. 1990. Medical Hypothesis 31: 43.
* Brennan, B. 1987. Hands of Light. New York: Bantam.
* Chopra, D. 1989. Quantum Healing. New York: Bantam.
* —. 1993. Ageless Body, Timeless Mind: The Quantum Alternative to Growing Old. New York: Random House.
* Davenas, E., et al. 1988. Nature 333: 816. The “Benveniste” paper.
* Eberhard, P. H., and R. R. Ross. 1989. Foundations of Physics Letters 2: 127.
* Endler, P. C., et al. 1994. FASEB Journal 8: 2313.
* Foreman, J. C., et al. 1993. Nature 336: 525.
* Jonas, W. B., and J. Jacobs. 1996. Healing with Homeopathy. Warner.
* Maddox J. 1988. Nature 333: 287.
* Rubik, B. 1990. Berlin Journal of Research in Homeopathy 1: 27.
* Toumey, C. P. 1996. Conjuring Science. New Brunswick, N.J.: Rutgers.
Autor: Robert L. Park
Fecha Original: octubre de 1997
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martes, 4 de enero de 2011
Las terapias alternativas pueden ser peligrosas para los niños
Por: V. Segarra
Las medicinas alternativas y complementarias (MAC) pueden ser peligrosas para los niños, e incluso fatales, si sustituyen a los medicamentos convencionales, según indica una investigación de tratamientos MAC en niños publicada on-line en Archives of Disease in Childhood.
Pero los padres, a menudo equivocadamente, creen que los tratamientos alternativos son mejores para sus hijos, ya que son “naturales” y, por tanto, es menos probable que tengan efectos secundarios dañinos, aseguran los autores
Basan sus conclusiones en informes mensuales de reacciones adversas asociadas con MAC en la Unidad de Vigilancia Pediátrica Australiana entre 2001 y 2003.
Durante este periodo, se presentaron 46 casos de eventos adversos asociados con el tratamiento con medicinas alternativas – incluyendo cuatro muertes. Pero sólo se completaron 40 cuestionarios, y uno de ellos estaba duplicado, lo que deja 39 casos.
Los informes destacan varias circunstancias preocupantes, que incluyen: la sustitución del medicamento convencional por terapias alternativas; cambios en la pauta de la medicación llevados a cabo por naturópatas y curanderos; y restricciones dietéticas bajo la creencia de que esto curaría los síntomas.
En casi tres cuartos de los casos (77%) los eventos adversos se consideraron como probablemente o totalmente relacionados con la MAC, y en casi la mitad de ellos (44%) los pediatras dijeron que el niño había sufrido daños por un fallo en el uso del tratamiento convencional en favor de terapias alternativas.
Los informes incluyen niños de todas las edades, desde recién nacidos hasta los 16 años, y los efectos adversos variaban en severidad. Casi dos terceras partes de los casos (64%) se catalogaron como severos, de peligro para la vida, o fatales.
Los eventos adversos de los que se informó abarcaban desde constipados, sangrado, dolor, reacciones alérgicas, úlceras en la boca a ataques de apoplejía, vómitos, alteraciones del crecimiento, infecciones, malnutrición y muerte.
De las cuatro muertes de las que se informó, todas estaba relacionadas con la sustitución del tratamiento convencional por alternativo. Estas incluyen el caso de un bebé de ocho meses admitido en el hospital con malnutrición y shock séptico tras seguir un tratamiento naturopático con una dieta de leche de arroz desde la edad de tres meses para el tratamiento de un resfriado.
Otra de las muertes implicaba a un bebé de 10 meses que desarrolló un shock séptico tras ser tratado con homeopatía y dieta restrictiva para un eccema crónico.
Dos de los otros eventos adversos estaban asociados con sobredosis de medicamentos alternativos, que según dicen los autores, los padres a menudo no tenían en cuenta dado que consideraban que los productos eran naturales e inocuos.
Los padres buscaban tratamientos alternativos para todo, desde constipados a desórdenes de coagulación, y desde diabetes a parálisis cerebral.
“La discusión con las familias acerca de las terapias alternativas pueden impulsarlos a hablar sobre cualquier cambio en la medicación sugerido por los naturópatas o curanderos antes de alterar o abandonar el tratamiento convencional”, sugieren los autores.
Fecha original:23 Diciembre 2010
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Pero los padres, a menudo equivocadamente, creen que los tratamientos alternativos son mejores para sus hijos, ya que son “naturales” y, por tanto, es menos probable que tengan efectos secundarios dañinos, aseguran los autores
Basan sus conclusiones en informes mensuales de reacciones adversas asociadas con MAC en la Unidad de Vigilancia Pediátrica Australiana entre 2001 y 2003.
Durante este periodo, se presentaron 46 casos de eventos adversos asociados con el tratamiento con medicinas alternativas – incluyendo cuatro muertes. Pero sólo se completaron 40 cuestionarios, y uno de ellos estaba duplicado, lo que deja 39 casos.
Los informes destacan varias circunstancias preocupantes, que incluyen: la sustitución del medicamento convencional por terapias alternativas; cambios en la pauta de la medicación llevados a cabo por naturópatas y curanderos; y restricciones dietéticas bajo la creencia de que esto curaría los síntomas.
En casi tres cuartos de los casos (77%) los eventos adversos se consideraron como probablemente o totalmente relacionados con la MAC, y en casi la mitad de ellos (44%) los pediatras dijeron que el niño había sufrido daños por un fallo en el uso del tratamiento convencional en favor de terapias alternativas.
Los informes incluyen niños de todas las edades, desde recién nacidos hasta los 16 años, y los efectos adversos variaban en severidad. Casi dos terceras partes de los casos (64%) se catalogaron como severos, de peligro para la vida, o fatales.
Los eventos adversos de los que se informó abarcaban desde constipados, sangrado, dolor, reacciones alérgicas, úlceras en la boca a ataques de apoplejía, vómitos, alteraciones del crecimiento, infecciones, malnutrición y muerte.
De las cuatro muertes de las que se informó, todas estaba relacionadas con la sustitución del tratamiento convencional por alternativo. Estas incluyen el caso de un bebé de ocho meses admitido en el hospital con malnutrición y shock séptico tras seguir un tratamiento naturopático con una dieta de leche de arroz desde la edad de tres meses para el tratamiento de un resfriado.
Otra de las muertes implicaba a un bebé de 10 meses que desarrolló un shock séptico tras ser tratado con homeopatía y dieta restrictiva para un eccema crónico.
Dos de los otros eventos adversos estaban asociados con sobredosis de medicamentos alternativos, que según dicen los autores, los padres a menudo no tenían en cuenta dado que consideraban que los productos eran naturales e inocuos.
Los padres buscaban tratamientos alternativos para todo, desde constipados a desórdenes de coagulación, y desde diabetes a parálisis cerebral.
“La discusión con las familias acerca de las terapias alternativas pueden impulsarlos a hablar sobre cualquier cambio en la medicación sugerido por los naturópatas o curanderos antes de alterar o abandonar el tratamiento convencional”, sugieren los autores.
“No obstante, muchos de los efectos adversos asociados con un fallo al usar la medicina convencional, son el resultado de la creencia de las familias en la medicina alternativa, y la determinación de usarla a pesar de las advertencias médicas”, añaden.
Fecha original:23 Diciembre 2010
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miércoles, 29 de diciembre de 2010
Homeopatía: Nada de nada
Por: V. Segarra
¿Qué es la homeopatía?
Contrariamente a la creencia popular, "la homeopatía no es lo mismo que la fitoterápia".
La homeopatía se basa en tres principios centrales, sin cambios desde su invención por Samuel Hahnemann en 1796.
La Ley de los Similares
La ley de los similares establece que cualquier cosa que pueda provocar unos síntomas, también curará esos mismos síntomas. Por lo tanto, si usted se encuentra incapaz de dormir, tomar cafeína le ayudará; si usted tiene los ojos llorosos debido a la fiebre del heno se pueden tratar con cebolla, etc. Esta llamada ley no está basada en otra cosa más que la propia imaginación de Hahnemann. No es necesario tener un título de médico para ver el razonamiento defectuoso en la toma de cafeína - un estimulante - para ayudarle a dormir, y sin embargo la cafeína es, aún hoy, prescrita por los homeópatas (bajo el nombre 'coffea') como tratamiento para el insomnio .
La ley de infinitesimales
A raíz de su "ley de los similares", Hahnemann propuso que podrían mejorar el efecto de sus "tratamientos similar-cura-similar " repitiendo en varias ocasiones su dilución en agua. Cuanto más diluido esté el medicamento, decidió Hahnemann , más fuerte se volverá. Así nació la "Ley de infinitesimales".
Tomar una sola gota de cafeína y diluirla en noventa y nueve gotas de agua crea lo que es conocido por los homeópatas como 1 "centesimal". Una gota de este centesimal añadido a otras noventa y nueve gotas de agua produce el 2 centesimal, escrito como 2C. Esta dilución 2C cafeína es del 99,99% de agua y sólo 0.01% de cafeína. En la 3C la dilución es de 0,0001% de cafeína, a 4C es 0.000001% de cafeína, y así sucesivamente. Los remedios homeopáticos se venden comúnmente en 6C (0,000 000 000 1%) y 30C, incluso (0.000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 1%) diluciones, que los homeópatas a menudo distribuyen por goteo sobre bolitas de azúcar para su venta.
Cuando escribimos estos números, es fácil ver lo absurdos que son. En 12C se supera lo que se conoce como el límite de Avogadro, el punto en que no es previsible que quede nada de la sustancia original .
En el momento en que llegue a 30C, tiene más posibilidades de ganar la lotería cinco semanas seguidas que de encontrar una sola molécula de cafeína en su somnífero homeopático. Es sólo agua ordinaria, goteada sobre azúcar común.
La Ley de Sucusión
Mientras transportaba sus remedios en un carruaje tirado por caballos, Hahnemann hizo otro "gran avance". Decidió que la agitación vigorosa de un remedio homeopático aumentaría aún más su potencia. Este proceso de agitación fue denominado "sucusión". Durante la preparación ritual de un remedio homeopático, el homeópata agitará la preparación en cada etapa de dilución, a fin de "potenciar" la misma.
Los homeópatas modernos creen que este proceso de "potenciación" permite que el agua retenga la "memoria" o "vibraciones" de la sustancia original, mucho después de que se haya diluido hasta desaparecer. Por supuesto, no hay ninguna evidencia científica que sugiera que el agua tiene esa capacidad, ni ninguna indicación de cómo podría ser capaz de utilizar esta "memoria" para curar a un paciente enfermo.
¿Funciona?
A pesar de estar arraigada en la superstición, el ritual y la magia, las leyes ideadas por Hahnemann se siguen utilizando hoy en día por los homeópatas.
Para que las leyes de Hahnemann fuesen correctas, tendríamos que tirar a la basura prácticamente todo lo que hemos aprendido en los últimos dos siglos sobre biología, farmacología, matemáticas, química y física. Las enfermedades no son tratadas eficazmente mediante la administración de sustancias que causan síntomas similares; la dilución en serie y la sucusión no "potencian" un remedio. El agua no tiene memoria, ni ninguna otra forma de utilizarla si la tuviera! La homeopatía no puede funcionar de la manera en que Hahnemann la describió, pero ¿Funciona de algún modo?
La revisión más completa de los tratamientos homeopáticos jamás realizada fue publicada en la revista médica The Lancet en 2005. En el documento se analizan todas las investigaciones clínicas publicadas hasta entonces, sobre los efectos de la homeopatía, y concluyó que los beneficios evidentes de los "tratamientos" homeopáticos eran simplemente los efectos del placebo. La homeopatía no funciona. Esta conclusión fue apoyada por la Cochrane Collaboration, una red global independiente de profesionales de la medicina encargada de examinar la investigación médica para determinar exactamente qué tratamientos son eficaces.
Autor: 10:23 campaign 2009-2010
Enlace Original
¿Qué es la homeopatía?
Contrariamente a la creencia popular, "la homeopatía no es lo mismo que la fitoterápia".
La homeopatía se basa en tres principios centrales, sin cambios desde su invención por Samuel Hahnemann en 1796.
La Ley de los Similares
La ley de los similares establece que cualquier cosa que pueda provocar unos síntomas, también curará esos mismos síntomas. Por lo tanto, si usted se encuentra incapaz de dormir, tomar cafeína le ayudará; si usted tiene los ojos llorosos debido a la fiebre del heno se pueden tratar con cebolla, etc. Esta llamada ley no está basada en otra cosa más que la propia imaginación de Hahnemann. No es necesario tener un título de médico para ver el razonamiento defectuoso en la toma de cafeína - un estimulante - para ayudarle a dormir, y sin embargo la cafeína es, aún hoy, prescrita por los homeópatas (bajo el nombre 'coffea') como tratamiento para el insomnio .
La ley de infinitesimales
A raíz de su "ley de los similares", Hahnemann propuso que podrían mejorar el efecto de sus "tratamientos similar-cura-similar " repitiendo en varias ocasiones su dilución en agua. Cuanto más diluido esté el medicamento, decidió Hahnemann , más fuerte se volverá. Así nació la "Ley de infinitesimales".
Tomar una sola gota de cafeína y diluirla en noventa y nueve gotas de agua crea lo que es conocido por los homeópatas como 1 "centesimal". Una gota de este centesimal añadido a otras noventa y nueve gotas de agua produce el 2 centesimal, escrito como 2C. Esta dilución 2C cafeína es del 99,99% de agua y sólo 0.01% de cafeína. En la 3C la dilución es de 0,0001% de cafeína, a 4C es 0.000001% de cafeína, y así sucesivamente. Los remedios homeopáticos se venden comúnmente en 6C (0,000 000 000 1%) y 30C, incluso (0.000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 1%) diluciones, que los homeópatas a menudo distribuyen por goteo sobre bolitas de azúcar para su venta.
Cuando escribimos estos números, es fácil ver lo absurdos que son. En 12C se supera lo que se conoce como el límite de Avogadro, el punto en que no es previsible que quede nada de la sustancia original .
En el momento en que llegue a 30C, tiene más posibilidades de ganar la lotería cinco semanas seguidas que de encontrar una sola molécula de cafeína en su somnífero homeopático. Es sólo agua ordinaria, goteada sobre azúcar común.
La Ley de Sucusión
Mientras transportaba sus remedios en un carruaje tirado por caballos, Hahnemann hizo otro "gran avance". Decidió que la agitación vigorosa de un remedio homeopático aumentaría aún más su potencia. Este proceso de agitación fue denominado "sucusión". Durante la preparación ritual de un remedio homeopático, el homeópata agitará la preparación en cada etapa de dilución, a fin de "potenciar" la misma.
Los homeópatas modernos creen que este proceso de "potenciación" permite que el agua retenga la "memoria" o "vibraciones" de la sustancia original, mucho después de que se haya diluido hasta desaparecer. Por supuesto, no hay ninguna evidencia científica que sugiera que el agua tiene esa capacidad, ni ninguna indicación de cómo podría ser capaz de utilizar esta "memoria" para curar a un paciente enfermo.
¿Funciona?
A pesar de estar arraigada en la superstición, el ritual y la magia, las leyes ideadas por Hahnemann se siguen utilizando hoy en día por los homeópatas.
Para que las leyes de Hahnemann fuesen correctas, tendríamos que tirar a la basura prácticamente todo lo que hemos aprendido en los últimos dos siglos sobre biología, farmacología, matemáticas, química y física. Las enfermedades no son tratadas eficazmente mediante la administración de sustancias que causan síntomas similares; la dilución en serie y la sucusión no "potencian" un remedio. El agua no tiene memoria, ni ninguna otra forma de utilizarla si la tuviera! La homeopatía no puede funcionar de la manera en que Hahnemann la describió, pero ¿Funciona de algún modo?
La revisión más completa de los tratamientos homeopáticos jamás realizada fue publicada en la revista médica The Lancet en 2005. En el documento se analizan todas las investigaciones clínicas publicadas hasta entonces, sobre los efectos de la homeopatía, y concluyó que los beneficios evidentes de los "tratamientos" homeopáticos eran simplemente los efectos del placebo. La homeopatía no funciona. Esta conclusión fue apoyada por la Cochrane Collaboration, una red global independiente de profesionales de la medicina encargada de examinar la investigación médica para determinar exactamente qué tratamientos son eficaces.
Autor: 10:23 campaign 2009-2010
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martes, 28 de diciembre de 2010
Reino Unido rechaza la homeopatía
Por: V. Segarra
La homeopatía está contra las cuerdas en el Reino Unido. A principios de año, la el Comité de Ciencia y Tecnología (STC) de la Cámara de los Comunes publicó un informe, Evidence Check 2: Homeopathy, donde básicamente se dice que la homeopatía es una tontería que no debería seguir siendo financiada. Recientemente los representantes de la Asociación Médica Británica (BMA) condenaron la homeopatía calificándola de “brujería”.
Ahora, la BMA va un paso más lejos – solicitando una prohibición de la homeopatía en el Reino Unido. No quieren que la homeopatía sea ilegal, pero quieren prohibir que cualquier Servicio Nacional de Salud (NHS) apoye la homeopatía. El NHS actualmente gasta unas 20 millones de libras al año en remedios homeopáticos (aproximadamente un 0,01% del presupuesto del NHS) y mantiene cuatro hospitales homeopáticos. Ésta es una pequeña cantidad global – pero cualquier dinero gastado en homeopatía es un desperdicio. Más importante, como señala la BMA, la homeopatía “no tiene sitio en el servicio moderno de salud”.
Todo esto está muy bien. Parece ser el resultado de la atención que se ha puesto recientemente en la homeopatía – tanto en revisiones sistemáticas que demuestran que es una tontería pseudocientífica que no funciona, así como el ridículo público – tales como la campaña 1023 y el reciente suicidio masivo con “remedios” homeopáticos”.
Actualmente hay esfuerzos similares para prohibir la homeopatía en otros países, tales como India, que afirma tener la mayor infraestructura homeopática del mundo.
Me encanta leer los comentarios a estas noticias como el de la prohibición en el Reino Unido. Un ciudadano cualquiera, como Hanna, escribe:
La siguiente premisa de Hanna es que “la gente no es estúpida”. Esta es una afirmación vaga e inútil, dado que la “estupidez” es como la “inteligencia” – tiene muchas caras. Es más, la incapacidad de decir si un tratamiento funciona, debido a los distintos efectos placebo que crean la ilusión de un tratamiento efectivo donde no lo hay, no tiene nada que ver con la inteligencia o la estupidez. Es como decir que la gente engañada por los trucos de un mago inteligente, son tontos. No, simplemente son personas. Se puede engañar a todo el mundo. Todo el mundo puede verse engañado por anécdotas y efectos placebo.
Éste es un hecho histórico establecido – millones de personas creen que se han curado gracias a Osciloclasto de Abrams, que no es más que una caja negra llena de pieza inútiles de máquinas. Los tónicos radiactivos fueron populares a principios del siglo XX. Y las sangrías fueron populares en muchas culturas durante miles de años.
Hanna también cree que los remedios homeopáticos han “ayudado a la gente desde hace miles de años”. Deduzco de esta afirmación que realmente no sabe lo que es la homeopatía. Puede que crea que son simplemente remedios “naturales” o basados en plantas, cuando de hecho es una brujería basada en supersticiones pre-científicas. Además, la homeopatía apenas tiene 200 años, siendo desarrollada en el siglo XVIII por Hahnemann.
Sé que seleccionar a un comentarista aleatorio de un artículo on-line puede parecer arbitrario – pero su comentario realmente es representativo del defensor homeopático medio (no del homeópata, sino del conocimiento de la persona media sobre homeopatía).
Es bueno ver los frutos de los comentarios críticos sobre la homeopatía – arrastrándola a la luz de la ciencia moderna y demostrando el fraude que es. Con suerte, se adoptarán las recomendaciones de la BMA, y se replicarán por todo el mundo. La humanidad realmente está mejor sin esta pseudociencia concreta.
Autor: Steven Novella
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La homeopatía está contra las cuerdas en el Reino Unido. A principios de año, la el Comité de Ciencia y Tecnología (STC) de la Cámara de los Comunes publicó un informe, Evidence Check 2: Homeopathy, donde básicamente se dice que la homeopatía es una tontería que no debería seguir siendo financiada. Recientemente los representantes de la Asociación Médica Británica (BMA) condenaron la homeopatía calificándola de “brujería”.
Ahora, la BMA va un paso más lejos – solicitando una prohibición de la homeopatía en el Reino Unido. No quieren que la homeopatía sea ilegal, pero quieren prohibir que cualquier Servicio Nacional de Salud (NHS) apoye la homeopatía. El NHS actualmente gasta unas 20 millones de libras al año en remedios homeopáticos (aproximadamente un 0,01% del presupuesto del NHS) y mantiene cuatro hospitales homeopáticos. Ésta es una pequeña cantidad global – pero cualquier dinero gastado en homeopatía es un desperdicio. Más importante, como señala la BMA, la homeopatía “no tiene sitio en el servicio moderno de salud”.
La BMA recomienda específicamente que el NHS deje de financiar tratamientos homeopáticos, y que los doctores en formación no puedan recibir ninguna preparación en los cuatro hospitales homeopáticos, dado que no son compatibles con la medicina moderna “basada en las evidencias”. También sugieren que los remedios homeopáticos no deberían venderse en farmacias a menos que estén claramente etiquetados como placebos, en lugar de como medicinas.
Todo esto está muy bien. Parece ser el resultado de la atención que se ha puesto recientemente en la homeopatía – tanto en revisiones sistemáticas que demuestran que es una tontería pseudocientífica que no funciona, así como el ridículo público – tales como la campaña 1023 y el reciente suicidio masivo con “remedios” homeopáticos”.
Actualmente hay esfuerzos similares para prohibir la homeopatía en otros países, tales como India, que afirma tener la mayor infraestructura homeopática del mundo.
Me encanta leer los comentarios a estas noticias como el de la prohibición en el Reino Unido. Un ciudadano cualquiera, como Hanna, escribe:
“Las grandes compañías farmacéuticas están perdiendo dinero en ventas que van a las compañías homeopáticas, por esto es por lo que está pasando esto. La gente no es estúpida. No van a tomar medicamentos que no funcionan. Los remedios homeopáticos han ayudado a ayudado a la gente durante 1000 años y continuarán haciéndolo. Qué vergüenza de NHS”.
Hay muchísimas premisas falsas y falacias lógicas en este pequeño texto, que es bastante típico de los defensores de las Medicinas Alternativas y Complementarias (MAC). El reflejo inmediato de Hanna es que la malvada Gran Farmacéutica está detrás de esto – incluso aunque esté realizado por una organización profesional. El propio artículo afirma que las ventas homeopáticas son ridículas en comparación con las ventas farmacéuticas – ciertamente no en el radar de las grandes compañías.
Y, en cualquier caso, la respuesta de las compañías farmacéuticas a la competición de la homeopatía y los suplementos, es empezar a vender homeopatía y suplementos. Reconocen que ser capaces de hacer afirmaciones pseudosanitarias y vender productos de salud sin tener que invertir millones en investigación es una mina de oro. Los remedios homeopáticos ni siquiera tienen remedios en ellos – ¿qué es mejor que vender la nada?
Y, en cualquier caso, la respuesta de las compañías farmacéuticas a la competición de la homeopatía y los suplementos, es empezar a vender homeopatía y suplementos. Reconocen que ser capaces de hacer afirmaciones pseudosanitarias y vender productos de salud sin tener que invertir millones en investigación es una mina de oro. Los remedios homeopáticos ni siquiera tienen remedios en ellos – ¿qué es mejor que vender la nada?
La siguiente premisa de Hanna es que “la gente no es estúpida”. Esta es una afirmación vaga e inútil, dado que la “estupidez” es como la “inteligencia” – tiene muchas caras. Es más, la incapacidad de decir si un tratamiento funciona, debido a los distintos efectos placebo que crean la ilusión de un tratamiento efectivo donde no lo hay, no tiene nada que ver con la inteligencia o la estupidez. Es como decir que la gente engañada por los trucos de un mago inteligente, son tontos. No, simplemente son personas. Se puede engañar a todo el mundo. Todo el mundo puede verse engañado por anécdotas y efectos placebo.
Éste es un hecho histórico establecido – millones de personas creen que se han curado gracias a Osciloclasto de Abrams, que no es más que una caja negra llena de pieza inútiles de máquinas. Los tónicos radiactivos fueron populares a principios del siglo XX. Y las sangrías fueron populares en muchas culturas durante miles de años.
Hanna también cree que los remedios homeopáticos han “ayudado a la gente desde hace miles de años”. Deduzco de esta afirmación que realmente no sabe lo que es la homeopatía. Puede que crea que son simplemente remedios “naturales” o basados en plantas, cuando de hecho es una brujería basada en supersticiones pre-científicas. Además, la homeopatía apenas tiene 200 años, siendo desarrollada en el siglo XVIII por Hahnemann.
Sé que seleccionar a un comentarista aleatorio de un artículo on-line puede parecer arbitrario – pero su comentario realmente es representativo del defensor homeopático medio (no del homeópata, sino del conocimiento de la persona media sobre homeopatía).
Es bueno ver los frutos de los comentarios críticos sobre la homeopatía – arrastrándola a la luz de la ciencia moderna y demostrando el fraude que es. Con suerte, se adoptarán las recomendaciones de la BMA, y se replicarán por todo el mundo. La humanidad realmente está mejor sin esta pseudociencia concreta.
Autor: Steven Novella
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